LA CUARESMA: Dia 22 - Jesus, El Alfa y La Omega

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Sábado, marzo 10 2018

Hoy es el Día 22 de la Cuaresma. Hemos reflexionado toda la semana sobre los vitrales, y todo lo que éstos pueden hablar a nuestras vidas. Lo que más hemos enfatizado es el hecho de que el vitral, en sí, sin una luz que brille a través de él, no tiene gracia ni razón de ser – solo cuando una luz lo puede atravesar sin obstáculos ni distorsiones, solo así un vitral es magnífico y valioso.

Y así es con nuestras vidas. Nosotros, en nosotros mismos, sin la luz de Jesucristo brillando a través de nosotros, no tenemos gracia ni razón de ser – solo cuando la luz de Jesús nos ilumina desde adentro, solo así nuestras vidas pueden ser magnificas y valiosas.

¿Y quién es este Jesús entonces, esa “luz del mundo” y esa “luz de la vida”? ¿Qué es lo que Lo hace ser tan sobresaliente y tan sublime? Reflexionemos hoy sobre uno de sus muchos títulos, para conocerlo algo mejor en todo Su esplendor y toda Su majestad: El Alfa y La Omega.

 “Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono; y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén. He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá … Sí, amén. Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso. Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo. Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia … Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza. Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén.” (Apocalipsis 1:4-18)

Jesús: el Alfa y la Omega – la primera y la ultima letra del alfabeto griego – el principio y el fin de todo lo que hay.

Todo lo que el ser humano podría pensar de Él, hablar de Él, escribir de Él, cantar de Él – Él sobrepasa y excede a todo.

Como segunda persona de la Trinidad, Jesús estaba al principio y estará al final de la historia – más aun, Él trasciendo el tiempo y habita la eternidad.

Él es Creador, Sustentador y Redentor de todo.

Él es identificado como Dios en el Antiguo Testamento, cuando el profeta Isaías dice = “Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios.”

Él es identificado como Dios en el Nuevo Testamento, cuando el apóstol Pablo dice de Él = “El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles … todo fue creado por medio de Él y para Él. Y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en Él subsisten.”

Él es la totalidad  y el cumplimiento de todas las Sagradas Escrituras, tanto de la Ley como de las Buenas Nuevas de la gracia.

Él es la fuente de nuestra salvación, de nuestro perdón, de la vida abundante y de la vida eterna.

Él es el Autor y Consumador de nuestra fe.

Él se encuentra en toda la Biblia, desde el primer versículo de Génesis que dice = “En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” – hasta el último versículo de Apocalipsis que dice = “La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.” 
 
Jesús es el Leon de la tribu de Judá y es el Cordero, el único digno de tomar el libro celestial y de abrir sus sellos; porque Él fue inmolado, y con Su sangre nos ha redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación. “Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.” (Apocalipsis 5:11-14)

Jesús es el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último, el glorioso Rey de Reyes y Señor de Señores - y para siempre, por los siglos de los siglos de los siglos, Él y solo Él es digno de toda nuestra gratitud y de toda nuestra alabanza. Amén.



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