LA CUARESMA: El Escogio Los Clavos - El Regalo de La Corona de Espinas

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Miercoles, 3 de abril de 2019

Cuando pensamos en unas espinas, ¿en qué pensamos? Pensamos en dolor, en heridas, en huellas, en sangre, en sufrimiento.

Las Escrituras también hablan de las espinas.

Juan 19:2 dice que unos soldados romanos entretejieron una corona de espinas y la pusieron sobre la cabeza de Jesús, cuando estaba en el pretorio siendo cuestionado por Pilato.

Génesis 3:17,18 dice que la tierra maldita por el pecado de Adán produciría espinos.

Números 33:55 dice que, al no echar a los moradores paganos del país al conquistarlo, ellos serian por espinos y por aflicción al pueblo de Israel.

Oseas 10:8 dice que sobre los altares de los lugares altos destruidos crecería espino.

Proverbios 22:5 dice: “Espinos y lazos hay en el camino del perverso…”

Proverbios 24:30,31 dice que espinos crecen en el campo del perezoso y en la viña del necio.

Hebreos 6:8 dice que la tierra que produce espinos es reprobada, es próxima a ser maldecida, y que su fin es el ser quemada (hablando de personas que conocieron a Jesús y luego Lo rechazaron).

“A través de la Escritura, las espinas simbolizan, no el pecado, sino la consecuencia del pecado … Zarzas en la tierra son el producto de pecado en el corazón … El fruto del pecado es espinas.” (ML)

Jesús, el Hijo de Dios, vivió una vida sin pecado aquí en la tierra. Hebreos 7:26 dice que era un sumo sacerdote que nos convenía: santo, inocente, sin mancha, y apartado de los pecadores. Por tanto, por amor a Su creación, tomó el pecado del mundo sobre Si mismo, y sufrió las consecuencias y la paga del pecado en nuestro lugar: es decir, murió en la cruz del Calvario en vez de nosotros. 1 Pedro 2:24 afirma: “Quien llevó Él mismo nuestros pecados en Su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia…”

Entonces, la corona tejida de espinas puesta sobre la cabeza de Jesús representa el fruto de nuestro pecado que Jesús se llevó. Lo que nosotros sufrimos como consecuencia de nuestro pecado – la culpa, la vergüenza, el miedo, la ansiedad, la ira, la avaricia, la maldad, etc. – Jesús también lo sintió cuando tomó el pecado nuestro sobre Si mismo.

“Jesús nunca conoció los frutos del pecado …  hasta que se hizo pecado por nosotros. Y cuando tal cosa ocurrió, todas las emociones del pecado se volcaron sobre Él … Se sintió ansioso, culpable, solo. No lo ves en la emoción de Su clamor: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mateo 27:46). Estas no son las palabras de un santo. Es el llanto de un pecador.” (ML)

2 Corintios 5:21 explica: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él.”

Jesús, al dejar que la corona tejida de espinas fuese puesta sobre su cabeza, dejó atrás la corona de los cielos que había tenido puesta desde la eternidad. Y lo hizo por ti.
 
(Libro por Max Lucado, Reflexión por Beverly Ramirez)


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