LA CUARESMA: El Escogio Los Clavos - El Regalo de la Esponja Empapada de Vinagre

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Viernes, 12 de abril de 2019

Pensemos por un momento en lo siguiente:

“¿Por qué Jesús vivió en la tierra todo el tiempo que lo hizo? ¿No pudo su vida haber sido más corta? ¿Por qué no venir a este mundo solo a morir por nuestros pecados y luego irse? ¿Por qué no un año o una semana sin pecado? ¿Por qué tuvo que vivir así toda una vida? … Experimentar la muerte, sí, ¿pero tolerar la vida? ¿Tolerar los largos caminos, los largos días y los malos caracteres? ¿Por qué lo hizo? Porque quiere que confíes en Él … Un su acto final sobre la tierra lo hizo para ganar tu confianza.” (ML)

Leamos Juan 19:28-30.

“Jesús. Labios resquebrajados y boca de algodón. Garganta tan seca que no podía tragar y voz tan ronca que apenas podía hablar. Está sediento. Para encontrar la última vez que sus labios se humedecieron habría que retroceder una docena de horas, hasta la cena en el aposento alto. Después de haber probado esa copa de vino, Jesús había sido golpeado, abofeteado, magullado y cortado. Había llevado la cruz y cargado los pecados y su garganta no tenía ni un poco de líquido. Está sediento.” (ML)

¿Por qué Jesús soportó sed? ¿Por qué no hizo algo para evitar eso? ¿No podía?

Miremos los siguientes pasajes bíblicos para recordar lo que Dios había hecho con agua en el pasado:

En Éxodo 14:21,22 vemos que Él dividió el Mar Rojo en dos, y los hijos de Israel lo cruzaron en seco.

En Josué 3:14.16 vemos que Dios dividió el Rio Jordán en dos, y el pueblo de Israel lo cruzo en seco.

En Mateo 8:23-27 vemos que Jesús calmó una gran tempestad en el mar, y la respuesta de los discípulos fue: “¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?”

En Juan 2:1-11 vemos cuando Jesús convierte el agua en vino en las bodas de Cana.

En el Salmo 107:35 vemos que Dios “vuelve el desierto en estanques de aguas, y la tierra seca en manantiales.”

Isaías 44:3 dice: “Porque Yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida …”, hablando del Espíritu Santo y de la bendición de Dios sobre la vida de Su pueblo.

Entonces, ¿por qué Jesús soportó sed?

Para contestar esa pregunta, miremos qué más experimentó Jesús aquí en la tierra:

Según Mateo 4:2, experimentó hambre después de su ayuno de 40 días y noches en el desierto.

Según Juan 4:6, experimentó cansancio y sed junto al pozo de Jacob, cuando conversó con la mujer samaritana.

Según Juan 2:15, experimentó ira cuando purificó el Templo, diciendo que la casa del Padre se había vuelto una casa de mercado.

Según Juan 11.35, experimentó tristeza, llanto y lloro por la muerte de Lázaro.

Según Marcos 14:33, experimentó tristeza y angustia en Getsemaní, cuando se estaba preparando para Su pasión y Su crucifixión.

“¿Por qué Jesús tuvo sed en la cruz? Él no tenía por qué sufrir sed. Al menos, no al grado que la tuvo. Seis horas antes le habían ofrecido de beber, pero Él lo había rechazado.” (ML)

¿Por qué será? ¿Por qué Jesús rechazo vino mezclado con mirra (Marcos 15:22-24) y vinagre mezclado con hiel (Mateo 27:33-35)?

“Antes de clavarle los clavos, le ofrecieron de beber vino mezclado con mirra (según Marcos) y vinagre mezclado con hiel (según Mateo). Tanto la mirra como la hiel tienen propiedades sedativas que adormecen los sentidos. Por eso, Jesús las rechazó. No quiso estar aturdido por las drogas, optando en cambio por sentir el sufrimiento de la crucifixión en toda su fuerza.” (ML)

¿Y por qué quería Él sentir y soportar todos estos sufrimientos si no lo tenía que hacer?

1)    Porque sabía que nosotros también habríamos de sufrirlos.

Nosotros también sentimos hambre y cansancio, enojo y tristeza y angustia. Nosotros también sentimos sed. Nosotros también tenemos que enfrentar el dolor, el dolor del cuerpo, el dolor del corazón, el dolor del alma … dolor demasiado agudo para cualquiera droga. Jesús quería mostrarnos que Él nos entiende. Él vivió lo que nosotros vivimos, sintió lo que nosotros sentimos, y sufrió lo que nosotros sufrimos. Y porque Él entiende, podemos venir a Él.

Así como Hebreos 4:15,16 afirma: “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.”

2)    Porque estaba cumpliendo con una profecía del Antiguo Testamento.

Juan 19:28 y el Salmo 69:19-21 declaran que Jesús, aun en su agonía y su dolor más profundos, estaba preocupado por el cumplimiento de la Escritura. De hecho el cumplimiento de la Escritura es tema recurrente en la Pasión. Una y otra vez, se dice en el Nuevo Testamento “porque estas cosas sucedieron para que se cumpliese la Escritura”. ¿Y por qué tanta referencia a la Escritura? ¿Por qué, en forma sistemática, Jesús fue cumpliendo las profecías dadas siglos atrás? Recordemos que en su vida aquí en la tierra, cumplió 332 profecías diferentes del Antiguo Testamento. ¿Por qué, aun en sus momentos finales, Jesús estuvo decidido a cumplir las profecías? Quería convencernos que Él de verdad era el Mesías. Quería que nosotros pudiésemos confiar plenamente en Él.

“¿No necesitamos alguien más en quien confiar? ¿No necesitamos para confiar en alguien que sea más grande que nosotros? … Un marinero que se está ahogando no pide ayuda a otro marinero que se está ahogando. Un preso no le ruega a otro preso que lo deje libre. Un pordiosero no va a pedir ayuda a otro pordiosero. Ellos saben que necesitan acudir a quien sea más fuerte que ellos. El mensaje de Jesús a través de la esponja empapada con vinagre es este: “Yo soy esa persona. Confía en Mí.” (ML)

Mañana otra vez es domingo, pero un domingo especial. Es el 9 de abril, el Domingo de Ramos, cuando Jesús entró triunfalmente en Jerusalén. Les invito a que lean toda la historia en Mateo 21:1-11, en Marcos 11:1-11, en Lucas 19:28-40, y en Juan 12:12-19.
 
(Libro por Max Lucado, Reflexión por Beverly Ramirez)


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