Una REFLEXION del COVID-19 sacada del SALMO 145:1-3

Compartelo



Miércoles Marzo 25, 2020

 

Una REFLEXION del COVID-19 sacada de mi lectura diaria de los Salmos -

hoy, el SALMO 145:1-3

 

 

"Te exaltaré, mi Dios y Rey;

    por siempre bendeciré tu nombre.

Todos los días te bendeciré;

    por siempre alabaré tu nombre.

Grande es el Señor, y digno de toda alabanza;

    su grandeza es insondable."

 

Al leer y meditar en mi salmo para este dia, me pregunté cuáles podrían ser algunas de las enseñanzas que podríamos sacar de estos tres primeros versículos del salmo...

 

Dios es Rey. El coronavirus Covid-19 puede ser una pandemia mundial desenfrenado y mortal en estos días, aparentemente controlando la vida de nuestro planeta entero; pero en verdad y en últimas Dios es Rey. El todavía está sentado con toda supremacía en Su trono; El todavía reina y gobierna a todo el universe con Su Palabra de poder y el poderío de Su diestra; y todavía es el Unico quien justamente y verdaderamente tiene puesta la corona.

 

Dios es SEÑOR. Y como SEÑOR, reina absolutamente. El coronavirus, la enfermedad, la muerte, la confusión, el temor y la angustia pueden desfilar como gobernantes absolutos. Pero la Verdad es otra: Dios es SEÑOR, y nadie ni nada en todo el universo habla o actúa, aun vive y respira sino por Su autoridad y Su permiso.

 

Dios es grande, con una grandeza que nadie puede sondear ni entender. Sus pensamientos son más altos que nuestros pensamientos humanos, y Sus caminos son más altos que nuestros caminos humanos. Nosotros no sabemos porque el Covid-19 aparentemente está quedándose a cargo de la vida en toda la tierra; pero Dios sí sabe, y sabe por qué. Sus razones y Sus propósitos son sin duda más allá de nuestra comprensión; pero, como El es no solamente grande sino también eternamente y profundamente bueno, podemos confiar en Su corazón de amor para con nosotros y nuestro mundo en medio de nuestra falta de entendimiento.

 

Como gran Rey y gran SEÑOR entonces, El es el Unico digno de toda alabanza.

 

Por lo tanto, yo Lo exaltaré. Yo Lo bendeciré. Yo Lo alabaré. Todos los días. Todos los días, véngase a mi vida lo que se venga. El Covid-19 aparentemente me está quitando la libertad, la salud, la economía, y la vida como la he conocido y vivido hasta ahora. Un día, quizás hasta me quite la respiración física. Pero sigo exaltándolo, sigo bendiciéndolo, sigo alabándolo por siempre y para siempre; porque el virus quizás mate a todo en mi vida incluyendo mi cuerpo, pero nunca me puede matar el alma.

 

Mi alma Le pertenece exclusivamente a mi gran Dios y mi gran Rey, Quien ha preparado un lugar para mí en Su casa de muchas moradas en el cielo - donde un día que solo El conoce estaré junto con El, alabando Su nombre eternamente y para siempre.



Más Contenidos [+]