Confio En Ti, Dios - Parte 1

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Martes, Mayo 9 del 2017

 

Lo confieso.

 

Esta es una reflexión algo larga y un poco pesada. Pero luego, aprender a confiar en Dios es una tarea larga y pesada. Porque primero, tenemos que aprender a conocer verdaderamente y profundamente al Dios en el cual debemos de confiar. Y después, tenemos que hacer la labor desafiante de confiar en El, de poner nuestra confianza en El. En todo tiempo. En toda circunstancia.

 

Hoy, te animo a que leas la primera parte de CONFIO EN TI, DIOS – donde consideraremos algunas de las muchas cualidades de Dios que Lo hacen un Ser confiable. Mientras lees, toma un tiempo para buscar las referencias bíblicas, medita sobre ellas y órales para tu propia vida.

 

En unos días, pondré la segunda mitad de la reflexión CONFIO EN TI, DIOS aquí en Reflexiones Para Vivir – la parte más personal y más practica, preguntas y desafíos para animarte a empezar y hacer la tarea de confiar.

 

Y ahora … te tengo una pregunta: ¿cuáles son algunos de tus hábitos? Pueden ser buenos – y pueden ser no-tan-buenos. Yo, por ejemplo, tengo de los dos en mi vida. Algunos de mis hábitos son provechosos y una bendición tanto para mí como para los demás: trato de tener un tiempo de quietud, de reflexión y de oración en la presencia de Dios todas las mañanas; y me gusta tener mi casa y mi vida limpias y organizadas. Por otro lado, otros hábitos míos son exactamente lo contrario, una frustración y un obstáculo para todos: no he podido lograr una firme disciplina en mi ejercicio diario; y tiendo a ser una acumuladora, entonces tengo demasiadas “cosas” guardadas en mi oficina. Trato de mantener constantes mis buenos hábitos, y trato (bueno, más o menos) de cambiar mi hábitos no-tan-buenos – pero muchas veces (casi siempre) es una lucha montaña-arriba.

 

Entonces, no queriendo sumar otra carga y mas presión a mi vida y a la tuya, pero sí queriendo sugerir algo que seguramente las transformaría para bien, te hago otra pregunta: ¿por qué no tratamos tú y yo de formar un nuevo hábito? En cualquier circunstancia en la cual nos encontremos, que en nuestros ojos sea buena o mala, aprendamos a decir y creer: “CONFIO EN TI, DIOS.”

 

Después de todo, ¿cómo no vamos a confiar en Él?

 

Él es el eterno Dios, Él que siempre ha sido, quien es, y que siempre será. Su nombre es “YO SOY EL QUE SOY”. (Apocalipsis 1:8; Éxodo 3:14)

 

Él es el soberano Señor sobre todo el universo. Él creó todas las cosas, en los cielos y en la tierra y debajo de la tierra – así, todo Le pertenece a Él; Él es el absoluto y supremo gobernante, y Él está en control total de todas las cosas. (1 Crónicas 29:11-12; Salmo 115:3)

 

Él es el Omnisciente, Él que todo lo sabe. Nada está más allá de Su percepción sagaz o su completo conocimiento. Cada una de las estrellas del cielo nocturno tiene un nombre puesto por Él – y Él tiene enumerados todos los cabellos en nuestra cabeza. (Isaías 40:28; Salmo 139:1-6; Salmo 147:4; Mateo 10:30)

 

Él es el Todopoderoso, Él que tiene todo el poder. Nada es demasiado difícil ni imposible para Él. (Job 26:14; Jeremías 32:27; Lucas 1:37)

 

Él es el Dios de eterno amor por todos Sus hijos, un amor tan ancho y tan largo, tan alto y tan profundo que va más allá de nuestro simple entendimiento humano. (Jeremías 31:3; Efesios 3:18-19)

 

Él es el Dios de infinita misericordia y de constante compasión, una misericordia que es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, una compasión y una piedad que Él anhela derramar sobre nosotros. (Salmo 103:8,17; Isaías 30:18; Lamentaciones 3:22)

 

El es el Dios de toda gracia, un favor no-merecido que Él da libremente a todos los que se lo pidan, una gracia que perfecciona, establece y fortalece. (2 Corintios 9:8; 1 Pedro 5:10)

 

DIOS: eterno – invariable – soberano – omnisciente – omnipotente – amoroso – misericordioso sin fin – compasivo sin falla – por siempre abundando en gracia.

 

Alguien quien seguramente es merecedor de toda nuestra confianza y de toda nuestra fe.

 

Querid@ amig@: si tú y yo tomamos la decisión de formar este nuevo hábito,  si escogemos confiar en Dios no importa la situación que venga a nuestra vida a partir de ahora – entonces sin duda alguna nuestras circunstancias adversas se transformarán en grandes oportunidades para que Dios se revele en gloria y poder y amor en nuestras vidas.



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