Confio En Ti, Dios - Parte 2

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Martes, Mayo 16 del 2017

 

Esta reflexión es la Parte 2 de CONFIO EN TI, DIOS. Si no lo has hecho todavía, te invito a leer primero la Parte 1 – la Parte 2 no tendrá sentido sin la Parte 1 para fundamentarla.

 

Habiendo hecho eso, ahora te pregunto: ¿has tomado la decisión, así como yo, de escoger confiar en Jesús no importa la situación que venga a tu vida en este año? Entonces nuestras circunstancias adversas se transformarán en grandes oportunidades para que Dios se revele en gloria y poder y amor en nuestras vidas.

 

¿Estás conociendo la presencia y la provisión de Dios en tu vida en estos días? Entonces, di y cree: “Confío en Ti, Dios.” - ¿O te estás sintiendo solo y abandonado, luchando por sobrevivir? Allí también, di y cree: “Confío en Ti, Dios.” Porque Él ha prometido nunca dejarte ni desampararte, y Él ha prometido que siempre tendrás lo que necesites en esta vida.

 

¿Estás viviendo en la plenitud de salud y de bienestar en este momento? Entonces, di y cree: “Confío en Ti, Dios.” - ¿O estás librando una batalla contra una enfermedad temporal o fatal? Allí también, di y cree: “Confío en Ti, Dios.” Porque Dios ha prometido o restaurarte a completa salud, o sostenerte y fortalecerte en medio de tu dolencia.

 

¿Estás disfrutando la bendición y la felicidad de tener a la familia y a los amigos cerca en este tiempo? Entonces, di y cree: “Confío en Ti, Dios.”  - ¿O te estás ahogando en las profundidades de la desesperación y del duelo? Allí también, di y cree: “Confío en Ti, Dios.” Porque Él ha prometido que, aunque a veces tendrás que andar por el valle de sombra de muerte, la presencia y los cuidados de Su vara y Su callado te infundirán aliento.

 

Querid@ amig@: este nuevo hábito no es fácil de formar. Las circunstancias difíciles en nuestras vidas siempre nos cogen de sorpresa, nos quitan el equilibrio, y nos dejan en un remolino de confusión y duda y temor. Pero si todos los días nos esforcemos por conocer más íntimamente Al que nos anima a que confiemos en Él, y cuando descubrimos que es completamente confiable – entonces este habito pronto nos será fácil y natural.

 

Aunque todo alrededor mío parezca desmoronarse y derrumbarse, habré aprendido a creer y decir: “¿Cómo no voy a confiar en Aquel del cual está escrito: ‘Mi escondedero y mi escudo eres tú; en tu palabra he esperado … Susténtame conforme a tu palabra, y viviré; y no quede yo avergonzado de mi esperanza.’?” (Salmo 119:114,116)

 

Aunque la ansiedad y el temor quieran abrumarme al punto de perder toda fuerza y toda esperanza, habré aprendido a creer y decir: “¿Cómo no voy a confiar en Aquel que me ha dicho: ‘Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.’?” (Filipenses 4:6-7)

 

 Aunque mi corazón esté postrado y molido de dolor y tristeza, habré aprendido a creer y decir: “¿Cómo no voy a confiar en Aquel que me ha dicho: ‘Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos … Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias. Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu.’?” (Salmo 34:15,17-18)

 

“CONFIO EN TI, DIOS.” No importa lo que te traiga la vida en este año, no importa lo que pase y lo que no pase, acuérdate y cree que Él es eternamente bueno y amoroso, que El es perpetuamente fiel y confiable.

 

En todo tiempo, en todo lugar, en todo circunstancia, aprende a decir: “CONFIO EN TI, DIOS.”

 

“Esperaré, pues, a Jehová … y en El confiaré.”

(Isaías 8:17)



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