Cuando Vino El Cumplimiento del Tiempo

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Lunes, Diciembre 18 del 2017

 

Nunca había pensado en ellos como versículos bíblicos navideños. 

 

No es un pasaje del libro de Isaías profetizando el nacimiento y el reinado del muy-esperado Mesías. 

 

Tampoco es un pasaje del Evangelio de Mateo hablando del nacimiento de Cristo o de la visita de los reyes magos. 

 

Y tampoco es un pasaje del Evangelio de Lucas hablando del "Magnificat" de la virgen María, o la profecía del sacerdote del templo Zacarias, o la historia de los angeles y los pastores que testificaron del nacimiento de Jesús. 

 

No, éstos son dos versículos de la epístola del apóstol Pablo a los cristianos de Gálatas, del capítulo 4, versículos 4 y 5: 

 

"Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo,  

Dios envió a su Hijo...  

para que [nos] redimiese... 

a fin de que recibiésemos la adopción de hijos." 

 

"Cuando vino el cumplimiento del tiempo" - "cuando vino la plenitud del tiempo" - "cuando se cumplió el tiempo establecido" - "cuando llegó el día señalado por Dios"… ni un momento antes, ni un momento después. 

 

Cuando, en la perfecta voluntad y en el perfecto plan de Dios para la humanidad, El decidió y El decretó que el tiempo establecido se había cumplido... entonces, y solo entonces, Dios actuó. Tenía que ser el tiempo oportuno y pleno, tenía que ser el día señalado, era el momento cumbre de la historia – absolutamente todo lo que tenía que haber pasado antes de ese momento había pasado, y nada más... solo entonces Dios actuó.  

 

Entonces Dios se dio y Dios envió: Su Hijo, Su único perfecto y muy amado Hijo. 

 

Para redimirnos, para rescatarnos, para comprarnos de vuelta. Porque al principio éramos de Él, pero satanás nos arrebató, declarando falsamente que nosotros éramos eternamente suyos.  

 

Entonces, la única alternativa de Dios - "única", porque Él tenía que mantenerse fiel tanto a Su santidad como a Su misericordia – era enviar a Su Hijo. Su Hijo quien nacería y quien viviría solo para morir, morir en aras de nosotros por nuestro pecado, para que nosotros viviéramos. Y "a fin de que recibiésemos la adopción de hijos".  

 

He estado pensando mucho en esa frase inicial "Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios..." 

 

Porque yo siempre estoy de afán, queriendo las cosas rápido, queriéndolas ya! Porque yo pienso y yo creo que "ya" es el momento preciso para que sucedan esas cosas. Yo pregunto: ¿por qué esperar? Primero, esperar es duro, esperar es muy duro. Segundo, los peligros potenciales de esperar son altos. Y tercero, la vida tiene que seguir, y no puedo quedarme sentada sin hacer nada cuando hay tanto en esta vida por hacer. 

 

Pero Dios, parece ser, nunca está de afán, y no necesariamente necesita que las cosas sucedan rápido o ya. Parece ser que para Dios, nuestro tener que esperar es bueno... nuestro tener que esperar es muy bueno, si significa que estamos esperando "el cumplimiento del tiempo".  

 

Porque Dios solo actuará y dará y enviará lo que estamos pidiendo y esperando, cuando haya llegado "el cumplimiento del tiempo". Cuando el exactamente correcto y el perfectamente escogido tiempo haya llegado... solo entonces Dios se moverá en nuestras vidas.

 

Lo que sea por lo cual estoy orando – para que mi esposo o mis hijos conozcan y amen y sirvan a Dios con más entrega y pasión, por la salud mía o la de un ser querido, para que yo o un ser amado seamos libres de un pecado persistente o una adicción, poder estudiar o trabajar o viajar, tener una casa o un carro, o lo que sea por lo cual estamos orando – cuando se haya cumplido el tiempo establecido, entonces Dios mismo se moverá y actuará a favor mío. 

 

Si estoy esperando aparentemente sin ver respuestas, no estoy esperando en vano, aunque yo teme que sea así. Estoy esperando que llegue el día señalado por Dios, para que Dios en ese momento pueda darme y enviarme le mejor que Él tiene para mi vida. 

 

Querid@ amig@: si tú, como yo, estás esperando y esperando respuestas que no parecen estar llegando tan rápido como quisieras, ¡anímate y no permite que tu corazón desfallezca! Sin duda, la plenitud del tiempo para que esas oraciones se cumplan no ha llegado todavía. Sin duda, cuando el tiempo perfecto de Dios haya llegado, ¡entonces las respuestas perfectas a nuestras oraciones también estarán aquí! 



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