El Cauchito

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Jueves, Marzo 15 del 2018 

 

Estoy segura de que tú también lo has hecho. 

 

Tú sabes: estoy hablando de tomar un cauchito y estirarlo y estirarlo y estirarlo - más y más y más - encogiéndote con la posibilidad de que se reviente como loco entre tus dedos – pero queriendo ver hasta dónde se puede llevar antes de que se rompa.  

 

Y esa es la cosa: los cauchitos tienen su límite, y cuando son estirados más allá de ese límite, se revientan y se rompen. Y hasta allí llega el cauchito. ¡Y probablemente hasta allí te llegan los dedos también! 

 

En estos días, he estado escuchando una nueva canción de Sovereign Grace, titulada Jesus, There's No One Like You (Jesús, No Hay Nadie Como Tú). Empieza así:  

 

"No hay canción que podríamos cantar 

Que honraría el peso de Tu gloria. 

No hay palabras que podríamos pronunciar 

Que capturarían la profundidad de Tu belleza..." 

 

¡Qué tan cierto! No hay canción suficientemente buena ni alta para honrar la gloria de Dios: precisamente el "peso" de Su importancia y Su majestad. No hay palabras que podríamos pronunciar que jamás serían lo suficientemente buenas o altas para capturar la profundidad de Su belleza. 

 

Pero fue la primera frase de la segunda estrofa la que me llevó a esta reflexión: 

 

"No hay pecador más allá del infinito estiramiento de Tu misericordia." 

 

¡Qué hermosura! 

 

Ahora, ya no estamos hablando del estiramiento de un simple cauchito. Estamos considerando el "estiramiento" de la misericordia de Dios: es decir, Su amorosa bondad y Su compasión - Su liberación gratuita de un castigo y de un juicio que nosotros justamente nos merecemos. Y estirarse es precisamente lo que hace la misericordia de Dios: se estira y se estira y se estira - más y más y más. ¡Pero!... La misericordia de Dios nunca nunca nunca se revienta ni se rompe. Porque es infinito: no tiene principio y no tiene fin, sigue para siempre. Y por eso no puede reventarse ni romperse. Solo se puede estirar, y seguir estirándose hasta lo infinito. 

 

En las Escrituras, más allá de la verdad de que la misericordia de Dios es infinita, descubrimos que es "grande" y "rica" y "abundante", "tierna" y "llena de gracia", "constante" y "fiel".  

 

Entonces, no hay pecador en la tierra, no importa cómo ni cuántas veces ni cuán profundamente haya pecado, que puede pecar más allá de la misericordia de Dios. Porque la misericordia de Dios - tan grande y abundante, tan tierna y constante como es - se estira hasta lo infinito. Y lo infinito es mucho mucho más lejos de lo que cualquier pecador podría pecar.  

 

Así como dice Romanos 5:20:  

 

"Allí donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia." 

 

Y como dice el Salmo 100:5: 

 

"Porque Jehová es bueno;  

para siempre es su misericordia, 

Y su verdad por todas las generaciones." 

 

Querid@ amig@: ¿sientes que tu pecado, y la culpa y la verguenza de tu pecado, te están pesando mucho en estos días? ¿Piensas y sientes que ya te has equivocado demasiado? ¿Estás convencido de que ya no hay esperanza de gracia y de perdón para ti? 

 

Bueno, ¡estás muy equivocado! 

 

Recuerda: "Allí donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia." 

 

Recuerda: "… Jehová es bueno; para siempre es su misericordia..." 

 

Recuerda: "No hay pecador más allá del infinito estiramiento de Tu misericordia." 

 

¡Ni tú! 

 

Un cauchito tiene su límite de estiramiento. Pero la misericordia de Dios no lo tiene, y nunca lo tendrá. Para nadie. Y tampoco para ti.  

 

Antes de irte, y si entiendes algo de inglés, escucha la canción que inspiró esta reflexión: no te decepcionarás - ¡es hermosa! 

 

Jesus, There's No One Like You -  

aquí en este link: 

 



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