Donde El Gozo y La Tristeza Se Encuentran

Compartelo



Martes, Enero 16 del 2018 

 

 

Hace un tiempo, mientras disfrutaba en unos momentos libres las imágenes de Instagram, leí estas palabras del Dr. John Piper que me dejaron inquieta pero también desafiada: 

 

"La tristeza se alimenta de la pesadumbre del mundo,  

mientras el gozo se alimenta de la gloria de Dios.  

El gozo cristiano... [es] tan fuerte,  

que es simultáneo con la tristeza -  

no secuencial, sino simultáneo -  

y aun penetra la tristeza  

y no permite que ella nos destruya." 

 

Después de una búsqueda corta por google, descubrí de donde vienen estas palabras tan poderosas: vienen de una Conferencia de Año Nuevo dada en una Universidad en Milwaukee, Wisconsin, EEUU por el Dr. Piper en el 2015. Aquí comparto unos fragmentos de esa charla: 

 

"Hay una pasión que permea todo lo que pertenece al alma salvada del ser humano... que no se puede aplastar por el caos moral de estos días, ni por el sufrimiento que los cristianos tienen que soportar. Hay una pasión que se levanta en el alma salvada, el alma que vive en un mundo que todavía no es salvo. 

 

Una de las expresiones más concisas de esa pasión se encuentra en 2 Corintios 6:4 y 10, [que entre otras cosas dice]: "Nos recomendamos en todo como ministros de Dios... como entristecidos, más siempre gozosos..." 

 

¿Y es que el énfasis cae sobre entristecidos? ¿O sobre gozosos?... La segunda parte sigue vigente a pesar de la primera parte... Estamos enfatizando la fuerza o el valor o la existencia sorpresiva y maravillosa de lo que sigue en pie a pesar de algún obstáculo... Estamos entristecidos por el pecado y la miseria del mundo y por nuestro propio dolor, pero, a pesar de eso, nuestro gozo se mantiene sin titubear y constante... 

 

Entonces cuando Pablo dice que los cristianos se sienten "entristecidos, más siempre gozosos," la tristeza es el telón de fondo y el gozo es la robusta, duradera y asombrosa constante. La pasión que se levanta en el alma salvada, que vive en un mundo todavía no salvo, es triste pero siempre gozosa. El gozo cristiano es indestructible. Es un gozo que está plenamente consciente del pecado y de la miseria a su alrededor. No es ingenuo. Sabe del cáncer y de las malformaciones congénitas y las discapacidades mentales profundas y del divorcio y el abuso de niños - como el aborto – del terrorismo y de los terremotos y los tsunamis y de las hostilidades raciales y los delitos de cuello blanco y el tráfico sexual, y de la pobreza y la hambruna y un millar de frustraciones diarias que hacen que la vida sea difícil.  

 

El evangelio trae vida. Y los seres vivos ven y sienten la realidad como es. El alma salvada ve más tristeza que el alma muerta. Por lo tanto, los cristianos conocen más tristeza que cuando todavía estaban espiritualmente muertos. Lloran con los que lloran (Romanos 12:15); y tienen más motivos para llorar como creyentes que como no-creyentes... 

 

Serás como Jesús, "varón de dolores, experimentado en quebranto" (Isaías 53:3)… Verás motivos para la tristeza que solo los ojos de Jesús pueden ver. 

 

Pero la tristeza no es la mayor pasión de tu alma. No es la pasión más profunda. No es la más duradera. No es la que más tiempo persiste. No es la que te ayuda a sobrellevar la tragedia y la muerte. La tristeza es el terreno, pero la planta es el gozo. La tristeza es el viento, pero el vuelo es el gozo... La tristeza es el fuego, pero el gozo es el oro refinado... 

 

¿Cómo puede el gozo cristiano ser tan fuerte que ninguna pérdida, ninguna tragedia, ningún sufrimiento, ninguna amenaza, ninguna Bestia lo pueda destruir? ¿Cómo puede ser tan fuerte, que sea simultáneo con la tristeza – no secuencial, sino simultáneo - y aun penetra la tristeza y no permita que ella nos destruya emocionalmente? La respuesta es que la tristeza se alimenta de la pesadumbre del mundo, mientras el gozo se alimenta de la gloria de Dios. Y la pesadumbre del mundo no es lo definitivo; la gloria de Dios es lo definitivo. Por lo tanto, el gozo que se alimenta de la gloria de Dios es más fuerte que la tristeza que se alimenta de la pesadumbre... 

 

La tristeza se alimenta de una pesadumbre que se desvanece. Y el gozo se alimenta de una gloria indestructible. Y al alimentarse, el gozo mismo se glorifica. Se está convirtiendo en el mismísimo gozo del glorioso Jesús... 

 

Entonces la suprema pasión del alma cristiano, la pasión que todo lo permea y todo lo unifica, es la gloria de Cristo quien está creando un gozo invencible. A través de todo el duelo, todas las pruebas de fuego, todo el sufrimiento, la gloria de Cristo es el tesoro sobre todos los tesoros y placer sobre todos los placeres, que nunca fallará y nunca se atenuará. "A quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso." (1 Pedro 1:8) 

 

Entonces, leamos otra vez la cita del Dr. Piper: 

 

"La tristeza se alimenta de la pesadumbre del mundo,  

Mientras el gozo se alimenta de la gloria de Dios.  

El gozo cristiano... [es] tan fuerte,  

que es simultaneo con la tristeza -  

no secuencial, sino simultáneo -  

y aun penetra la tristeza  

y no permite que ella nos destruya." 

 

Sí! Es tan acertado! 

 

Tanto la tristeza como el gozo tienen que alimentarse de algo para mantenerse vivos. Por lo tanto, así como dice el Dr. Piper, la tristeza se alimenta de la pesadumbre y la oscuridad, la miseria y la melancolía del mundo; mientras que el gozo se alimenta de la gloria, la grandeza y la majestad de Dios.  

 

El Dr. Piper sugiere que, como cristianos, tenemos que aprender a entristecernos y a gozarnos. Pero no secuencialmente: es decir, primero el uno y después el otro, primero la tristeza y luego el gozo. No – tenemos que aprender a hacer los dos simultáneamente: es decir, entristecernos y gozarnos al mismo tiempo.  

 

Porque sí, este mundo está lleno de aflicción y de desespero, y tenemos que entristecernos por esa realidad. Pero!... Pero Jesús ha vencido la oscuridad y la miseria de este mundo, porque de hecho Él es su verdadera luz y su gloriosa esperanza! Entonces, aunque tendremos dificultades y tribulaciones en este mundo, podemos confiar y tener valor, y podemos tener paz en Jesús – porque El ha conquistado al mundo. (Juan 16:33) 

 

En cuanto a mí, estoy aprendiendo, muy lentamente, a permitir que la tristeza y el gozo coexistan en mi ser interior – no uno tras el otro, sino los dos al mismo tiempo. Siempre entristecida, más siempre gozosa. Soportando el fuego de la tristeza alimentada por la pesadumbre, porque el gozo alimentado por la gloria de Dios es un oro refinado mucho más fuerte y profundo y duradero.  

 

"¿Por qué te abates, oh alma mía, 

y por qué te turbas dentro de mí? 

Espera en Dios; porque aún he de alabarle, 

Salvación mía y Dios mío." 

(Salmo 42:11) 

 

Where Joy and Sorrow Meet (Donde El Gozo y La Tristeza Se Encuentran): una canción de un grupo vocal que se llama Avalon, la canción que le dio a esta reflexión su título. Escúchala en inglés, si puedes, aquí en este link: http://www.reflexionesparavivir.com/video/325/where-joy-and-sorrow-meet-avalon/ 



Más Reflexiones [+]