Insuficiente

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Martes, febrero 6 del 2018

 

Por supuesto no era suficiente. De lejos no era suficiente.

 

De hecho, era irrisoriamente y absurdamente lejos de ser suficiente.

 

Imagínate la escena:

 

Unos cinco mil hombres reunidos en un lugar desierto en las orillas del Mar de Galilea, no contando las mujeres y los niños - todos allí para escuchar las enseñanzas de Jesús. Él les enseñó tantas cosas y ellos escucharon por tanto tiempo en ese día en particular, que se puso tarde y todos tenían hambre.

 

Cuando los discípulos llegaron donde Jesús, mencionando lo desolado del lugar y la hora ya muy avanzada y el hambre de la multitud – y cuando ellos Le dijeron que los despidiera para que fueran a los campos y aldeas de alrededor para comprar algo de comer, Él les respondió: "Dadles vosotros de comer."

 

¿Lo puedes imaginar? ¡La respuesta estupefacta en cada cara, la incredulidad en cada mente! ¿Qué? ¿Yo? ¿Nosotros? ¿Esta multitud tan grande? ¡Difícilmente!

 

Sin embargo, Jesús les preguntó cuánto tenían y les insistió en que fueran a ver lo que había.

 

A su favor los discípulos, sin una palabra más de objeción, sí fueron a ver que comida podían encontrar. Y a su favor, sí trajeron los tan-insuficientes cinco panes y dos peces del fiambre de un niño y se lo dieron a Jesús.

 

Parecía totalmente irrisorio y absurdo, ilógico e irracional (¡haz tú las matemáticas!):

 

- primero, que el niño hubiese entregado su fiambre – que, según todos los estándares humanos, apenas era suficiente para él, pero definitivamente no era suficiente para unas quince mil personas

 

- segundo, que los discípulos se hubiesen molestado por traer y entregarle a Jesús una tan-insignificante cantidad de comida – que tan obviamente a todos era "nada" comparado con todo lo que necesitaban

 

Pero, aquí está el punto. ¿Jesús se sorprendió, o se angustió, o se enojó con lo poquito que encontraron los discípulos? ¿Será que lo-tan-insuficiente de lo que Le trajeron Le choqueó o Le preocupó o Le frustró?

 

¡Para nada! Después de mandar a todos a organizarse en grupos de ciento en ciento y de cincuenta en cincuenta...

 

Él tomó los cinco panes y los dos peces.
Él levantó los ojos al cielo y pronunció una bendición.
Él partió los panes y repartió los peces.
Y luego, se los dio a los discípulos para que los pusieran delante de todos.

 

Él tomó lo que no era suficiente, dio gracias a Dios por lo no-suficiente, partió y repartió lo no-suficiente, y luego distribuyó lo no-suficiente – en completa confianza y fe de que en el tomar y dar gracias y partir y distribuir, lo que al principio no era suficiente se transformaría en más-que-suficiente.

 

Y así fue. Los cinco mil hombres, y todas las mujeres y todos los niños, comieron y se saciaron. Y recogieron de los pedazos de panes y peces que sobraron, doce cestas llenas.

 

Entonces, querid@ amig@: si Dios puede hacer esto con simples panes y peces, ¿no puede también hacer lo mismo con la insuficiencia de tantas situaciones y de tantas personas en nuestras vidas?

 

Hay tantos días que siento que yo misma no soy suficiente: no soy suficientemente consagrada, no soy suficientemente llena de fe, no soy suficientemente fuerte, no soy suficientemente sabia, no soy suficientemente paciente – ¡en tantas áreas de mi vida, no soy suficiente!

 

Y luego, nuestras familias – nuestros esposos o nuestras esposas y nuestros hijos, nuestros padres y nuestros hermanos. Cuántas veces no pensamos y sentimos que ellos tampoco son suficientes: no son suficientemente piadosos, no son suficientemente comprometidos, no son suficientemente amorosos, no son suficientemente comprensivos, no son suficientemente trabajadores - ¡en tantas áreas de la vida, no son suficientes!

 

Y ni hablar de nuestras relaciones interpersonales en la iglesia y en el trabajo y en el estudio, nuestros trabajos y nuestros estudios en sí, nuestras situaciones económicas, nuestra salud...

 

Dondequiera que miremos, hay tanta insuficiencia: no hay suficiente santidad, no hay suficiente fe y coraje, no hay suficiente integridad y honestidad, no hay suficiente dinero, no hay suficiente bienestar...

 

Así que, ¿qué tal si simplemente hiciéramos lo que hizo Jesús?

 

¿Qué tal si simplemente aceptáramos la insuficiencia del presente, la tomáramos, miráramos al cielo, la ofreciéramos en gratitud y en bendición al Dios Todopoderoso, la partiéramos, y luego confiáramos plenamente en que, lo que en nuestras manos y en nuestras vidas no es suficiente, Él puede hacer crecer y puede multiplicar en mucho-más-que-suficiente?

 

He decidido hacer eso: dar gracias y bendecir lo que, en mis manos y en mi vida y en mi miopía humana, aparenta ser tan insuficiente – y creer que un amoroso y poderoso Dios puede multiplicar y prosperar esa insuficiencia en más-que-suficiente bendición para muchos.

 

"Dad gracias en todo,
porque esta es la voluntad de Dios
para con vosotros
en Cristo Jesús."
(1 Tesalonicenses 5:18)

 

Me pregunto cómo terminó la historia bíblica de La Alimentación de los Cinco Mil, después de que todos hubieran comido y se hubieran saciado y se pusiera muy oscuro y tarde y ya fuera tiempo de regresar a casa. ¿Te puedes imaginar el niño que había entregado su fiambre de panes y peces, corriendo a casa, saltando de emoción, casi incapaz de sacar las palabras del corazón y de la boca: "¡No lo van a creer! ¡Simplemente no lo van a creer! ¿Se acuerdan del fiambre que me empacaron esta mañana? Bueno, se lo entregué a Jesús - ¡y El alimentó a unas quince mil personas con ello! Yo tenía mucha hambre hoy, entonces los cinco panes y los dos peces escasamente eran suficientes para mí. ¡Pero Jesús los tomó y los bendijo y los partió y los repartió de todos modos, y después se multiplicaron en más y más panes y peces, y todos comieron y se saciaron! ¡Jesús usó mi pequeño e insuficiente fiambre, y lo transformó en más-que-suficiente para todos!"



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