Dia 20 - Solo Jesucristo Crucificado

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Hemos llegado al Día 20 de la Cuaresma – la mitad de nuestro peregrinaje de 40 días hacia la Semana Santa. En estos primeros 20 días de reflexiones y escritos que ya han pasado, me he dado cuenta que hay tantas ideas que uno podría desarrollar. Hay días que yo ni sé cómo dirigir mis pensamientos, por donde encaminar mis mensajes - ¿hablo de esto? ¿escribo de eso? Y oro: “Espíritu Santo, ilumíname para entender sobre que meditar, por donde orientar nuestras reflexiones cuaresmales.”

Hace unos días quedé pensando en las palabras del apóstol Pablo a los creyentes en Corintio cuando les dijo: “Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder; para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.” (1 Corintios 2:1-5)

Pablo, con todos sus estudios y con toda su oratoria, se propuso no hablar de nada sino de Jesucristo crucificado. Podría haber hablado sobre tantas temáticas valiosas acerca de Dios y de la vida del ser humano. Pero decidió no saber cosa alguna sino a Jesús y su sacrificio en la cruz, porque entendió que no hay tema más fundamental y más trascendental en el universo. “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.” (1 Corintios 1:18)

Además, Pablo sabía que su predicación y sus enseñanzas no podían ser con excelencia de palabras, ni con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder – si él quería que su testimonio de Dios llegara al corazón de sus oyentes. En su debilidad, en su temor y temblor, el poder del Espíritu de Cristo en él brillaría mucho más. Así como Dios se lo manifestó más adelante cuando le declaró: “ … Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.” A lo cual Pablo afirmó: “Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.” (2 Corintios 12:9)

Por eso es que nuestras reflexiones cuaresmales van apuntando hacia Jesús crucificado durante la Semana Santa. Por eso, pienso y oro y escribo con temor y temblor, para que nuestra fe no se fundamente en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.” (Juan 3:16,17) “En esto hemos conocido el amor; en que él puso su vida por nosotros …” (1 Juan 3:16)

Afirma el libro El Me Ama acerca de Jesucristo crucificado: “Es tan importante entender la muerte de Jesús en la cruz como un acto de amor por ti, y no solamente como un acto de satisfacer la justicia de Dios … La puerta de entrada al amor del Padre comienza en la cruz. Ver lo que el Padre y el Hijo llevaron a cabo juntos en ese momento de clímax define al amor de una manera que tú sólo puedes experimentar en Él … Entonces descubrirás que la vida en Dios se levanta a partir de tu seguridad en su amor, no de tu inseguridad de que tú no lo amas lo suficiente.”

Amados: que en estos 20 días de la Cuaresma que nos restan podamos concentrar nuestra mirada y nuestras meditaciones en Jesucristo crucificado – que nuestra comprensión del sacrificio de justicia y de amor del Hijo de Dios en la cruz se profundice, que nos cautive y que nos transforme “mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros …” (Efesios 3:20)

Su Pastora, Beverly


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