Jesus Dijo: Yo Soy La Luz del Mundo

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Martes, Junio 5 del 2018

 

No siempre había luz en este globo terráqueo donde vivimos.

 

En el principio, cuando Dios creó los cielos y la tierra, la tierra era sin forma y vacía, un abismo lleno de tinieblas.

 

Un día, a través del Espíritu de Dios que se movía sobre la faz de las aguas, la omnipotente voz de Dios mandó que hubiese luz, y la luz fue creada y existió. Al verla, Dios vio que era buena, y la separó de las tinieblas que llenaban el abismo. A la luz, la llamó Día; y a las tinieblas, las llamó Noche. Esto sucedió el primer día de la creación.

 

No fue hasta el cuarto día de la creación que Dios creó el sol, la luna y las estrellas: para separar el día de la noche, para servir de señales para las estaciones, y para alumbrar sobre la tierra.

 

Pregunto: ¿Cómo es posible que un Ser crea algo como la luz con Su mera palabra? Al menos que ese Ser en Si mismo sea luz.

 

Y así es.

 

Dios es “el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible” (1 Timoteo 6:16).

 

“Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él." (1 Juan 1:5)

 

Luz es Su naturaleza y Su carácter. Él no es una luz, ni un tipo de luz. Él es luz en el sentido absoluto. Él es la esencia y la fuente de luz, y todas las demás luces provienen de Él.

 

Por eso, el Verbo que estuvo en el principio con Dios porque también es Dios, es decir Jesucristo (Juan 1:1), pudo decir un día cuando anduvo en esta tierra:

 

"YO SOY LA LUZ DEL MUNDO;

el que me sigue,

no andará en tinieblas,

sino que tendrá la luz de la vida."

(Juan 8:12)

 

Vivimos en un mundo de tinieblas, lleno de pecado y maldad, perversidad y depravación, crueldad e inmoralidad. Dondequiera que miramos, hay oscuridad en los pensamientos y los sentimientos, en las palabras y en las acciones del ser humano.

 

¿Qué haremos?

 

Como dijo Martin Luther King Jr.:

 

“La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad:

solo la luz lo puede hacer…”

 

Por eso la gran necesidad de Jesús, la luz del mundo, que puede expulsar a la oscuridad. “La luz verdadera” (Juan 1:9) que expone todo la mentira y todo el engaño que se ocultan en la oscuridad. “La luz verdadera” que alumbra e ilumina un mejor y más correcto camino para andar.

 

Jesús es la luz “del mundo”, “la luz de las naciones” (Isaias 42:6) - porque El es luz para todos los seres humanos, en todo lugar y en todo momento. La misión de Su ministerio tiene un alcance universal y eterno.

 

Qué debe hacer el ser humano entonces? Debe seguir esa luz del mundo, seguir a Jesús. Para no seguir andando en tinieblas y muerte, sino para tener la luz de la vida.

 

John Newton (1725-1807) – primero, marinero de la Marina Real Británica; luego, capitán de barcos comerciantes de esclavos; y finalmente, cuando la gracia de Dios lo alcanzó y lo transformó, predicador del amor infinito del Señor – declaró por su propia experiencia:

 

“Hay muchos que se tropiezan al medio-día,

no por falta de luz,

sino por falta de ojos.”

 

Que no seamos de los que, en el sol radiante de las doce del día, nos caemos simplemente porque no vemos. Jesús, la luz del mundo, está en plena vista – que no resulte que no tengamos ojos para verlo como es.

 

Y que no resulte que no nos veamos a nosotros mismos como somos.

 

“Porque Uds. antes eran oscuridad, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de luz (el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad) y comprueben lo que agrada al Señor.” (Efesios 5:8-10)

 

“Pero Uds. son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a Su luz admirable.” (1 Pedro 2:9)

 

Elie Wiesel – ex-prisionero en los campos de concentración nazi durante la Segunda Guerra Mundial – dijo después de salir vivo:

 

“Nadie es tan capaz de agradecer

como alguien que ha salido del reino de la noche.”

 

Agradezcamos por lo tanto a Jesús que nos haya sacado de la oscuridad a Su maravillosa luz.

 

Y finalmente, una cita de Edith Wharton, autora americana del siglo 19:

 

“Hay dos maneras de difundir la luz:

ser la lámpara que la emite

o el espejo que la refleja.”

 

En tu vida y en la mía, que Jesús siempre sea la Lámpara que emite la luz verdadera del mundo - y que nosotros, como hijos de luz, siempre seamos los espejos que la reflejan.



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