Jesus Dijo: Yo Soy La Resurreccion y La Vida

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Martes, Junio 26 del 2018

 

 

“YO SOY LA RESURRECCION Y LA VIDA.”

 

Jesús hizo esta declaración en el contexto de la muerte de uno de Sus mejores amigos, Lázaro.

 

Tiene que haber sido justo antes de la Semana Santa, en el año que crucificaron a Jesús: antes de que María de Betania ungiera Sus pies - antes de la entrada triunfal a Jerusalén - antes de todos los demas eventos que sucedieron durante esa sagrada Semana de Pascua en el calendario judio…

 

Jesús tenía una familia de amigos especiales que vivían en Betania, una vereda a 2 kilometros y medio de Jerusalén, en la ladera sur-oriental del Monte de los Olivos. Eran dos hermanas, Marta y María, y un hermano, Lázaro. Jesús los amaba profundamente, y muchas veces pasaba tiempo con ellos cuando quería descansar y estar con unos amigos.

 

Estaba al otro lado del Río Jordan, donde Juan el Bautista había estado bautizando al principio, cuando Le llegó la noticia de que Su amigo Lázaro estaba enfermo. María y su hermana le mandaron razón diciendo, “Señor, he aquí el que amas está enfermo.” Pero, curiosamente, aunque amaba a Marta y su hermana y a Lázaro, y aunque escuchó que Su amigo estaba enfermo, Jesús no salió corriendo hacia ellos. Más bien, declaró: “Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.” - y luego se quedó dos días más en el lugar donde estaba.

 

Y durante esos dos días, Lázaro murió.

 

Solo me puedo imaginar la confusión, la tristeza y el dolor que sentían Marta y María… Jesús hubiese podido haber llegado antes, y haber sanado la enfermedad del hermano - pero no lo hizo. El había dicho que la enfermedad de Lázaro no era para muerte - pero Lázaro sí murió. Con razón tanto Marta como María, cuando Jesús por fin llegó a Betania unos cuatro días después de morir Lázaro, le dijeron con sentimiento: “Señor, si hubieses estado aquí, mi herano no habría muerto.” Con razón los judíos que las estaban acompañando en su pena, dijeron los unos a los otros: “¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera?”

 

Sin embargo, Jesús simplemente les decía a todos: “Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.” Y otra vez: “Lázaro ha muerto; y e alegro por vosotros, de o haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él.” Y directamente a Marta le declaró: “Tu hermano resucitará.”

 

Pero nadie de verdad entendía. Así como Marta, todos pensaban que Lázaro resucitaría en la resurrección en el día postrero. Porque para ese momento, había estado muerto por unos cuatro días ya, y la tumba se había llenado de un hedor mientras su cuerpo sin vida se pudría. ¡Nadie pensaba que Jesús podía resucitar y hacer revivir semejante cuerpo en descomposición!

 

Fue entonces que Jesús confrontó a Marta con unas palabras tan asombrosas y extraordinarias:

 

“YO SOY LA RESURRECCION Y LA VIDA.

El que cree en mí vivirá,

aunque muera; 

y todo el que vive y cree en mí

no morirá jamás.

¿Crees esto?”

(Juan 11:25-26)

 

Poco tiempo después, parado frente a la tumba de Lázaro - una cueva con una piedra puesta encima - profundamente conmovido y llorando también, Jesús ordenó que se quitara la piedra, y oró: “Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.”

 

Clamó a gran voz: “¡Lázaro, ven fuera!”

 

¡Y el hombre muerto y putrefacto hace cuatro días fue resucitado y restaurado a una nueva vida! ¡Así no más!

 

Porque Jesús en Si mismo ES resurrección y ES vida. Solo tiene que pronunciar las palabras, y lo que antes estaba muerto ahora es avivado, y lo que antes estaba sin vida ahora recobra la vida. El tiene el poder para conquistar la muerte física, y para resucitar cuerpos difuntos a una nueva vida. Pero también tiene el poder para vencer la muerte espiritual, es decir nuestra separación de Dios en esta vida y en la otra, y para ofrecerles vida eterna a todos los que en El crean.

 

Jesús puede afirmar ser LA RESURRECCION y LA VIDA, porque solo El voluntariamente puede poner Su vida para morir - y luego tener la autoridad para volverla a tomar, es decir resucitar de los muertos, con el poder divino de la vida que ha vencido la muerte.

 

“Por tanto, ya que ellos son de carne y hueso, él también compartió esa naturaleza humana para anular, mediante la muerte, al que tiene el dominio de la muerte —es decir, al diablo.” (Hebreos 2:14)

 

“… nuestro Salvador Cristo Jesús… destruyó la muerte y sacó a la luz la vida incorruptible mediante el evangelio.” (2 Timoteo 1:10)

 

“Yo soy el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del infierno.” (Apocalipsis 1:18)

 

Querid@ amig@: hay áreas en tu vida que están muertos? descomponiéndos? sintiéndose como huesos secos? ¡Lee estas palabras y cree que el Espíritu de Jesus puede resucitarlos y traerles nueva vida!

 

“Estos huesos [secos] son el pueblo de Israel. Ellos andan diciendo: “Nuestros huesos se han secado. Ya no tenemos esperanza. ¡Estamos perdidos!”… así dice el Señor omnipotente: “Pueblo mío, abriré tus tumbas y te sacaré de ellas… Y, cuando haya abierto tus tumbas y te haya sacado de allí, entonces, pueblo mío, sabrás que yo soy el Señor. Pondré en ti mi aliento de vida, y volverás a vivir…” (Ezequiel 37:11-14)

 

“Y, si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en Uds., el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en Uds.” (Romanos 8:11)



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