Gozo - Parte I

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Lunes, Noviembre 19 del 2018

 

No es fácil ser cristiano.

 

LLegar a ser cristiano, llegar a ser un seguidor de Cristo… eso sí es facil. Juan 3:16 dice que solamente tenemos que creer en Cristo Jesús, el Hijo de Dios, y seremos salvos. Romanos 10:9-10 dice, “… si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.” Entonces, llegar a ser cristiano – alguien quien cree en y quien sigue a Jesucristo el Hijo de Dios – en verdad ES bastante sencillo.

 

Lo difícil, creo yo, es ser un seguidor de Cristo así como es El. Porque muchos dicen que son cristianos, pero sus vidas delatan y niegan su declaración. Porque un seguidor de Cristo debería ser como es El, debería SER ciertas cosas, y debería VIVIR según ciertos valores: como la integridad, honestidad, humildad, justicia, fidelidad, esperanza, paz, amor – y uno que me ha estado martillando en estos días… GOZO.

 

Después de todo, si somos seguidores de Cristo, deberíamos ser gozosos: porque hemos recibido vida abundante y eterna, sin costo para nosotros pero a un costo muy alto para Jesús! – y porque Dios nos ha dado cientas de promesas de Su presencia y protección, Su provisión y bendición en nuestras vidas!

 

Hace unos días, leí un devocional acerca del GOZO que me habló al corazón, y que quisiera compartir contigo en esta y en la próxima semana: “Sigue a Jesús, Sigue el Gozo”, un fragmento del libro de Robert Crosby titulado Al Que Jesús Ama. Espero que estas palabras también te hablen al corazón.

 

“Jesús les prometió tres cosas a Sus discípulos: que ellos serian completamente osados y sin miedo, absurdamente felices, y constantemente en problemas y dificultades.” (F.R. Maltby) ¡Oh! Esos primeros dos suenan tan maravillosos, ¿cierto? y ese último tan desconcertante, ¿no es así?

 

En las palabras de Robert Crosby: “Jesús quiere que Sus seguidores experimenten gran gozo. Estoy convencido de esto. Aun en Su discurso en la Ultima Cena, los dejó saber que podrían encontrar gozo a través de su vida de oración: “Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.” (Juan 6:24)

 

Yo sé que los cristianos deberían ser personas gozosas. Y yo sé que el gozo es el resultado de tener el Espíritu dentro de mí. Entre toda la gente de este mundo, los cristianos tienen la mayor razón por ser llenos de gozo. Pero a veces la vida entra y me roba el gozo. Yo sé que debería sentirlo, pero a veces sencillamente no es así. Las preguntas surgen: ¿El gozo es algo que yo debería esperar? ¿Será que simplemente me llegará?

 

No estoy solo. Parece ser que hay una gran ausencia de gozo en la vida de muchos cristianos y muchas congregaciones de hoy. De los varios frutos “del Espíritu” (Gálatas 5:22-23), el gozo parece ser el más elusivo.

 

Interesantemente, la Biblia nunca recomienda que nos regocijemos; lo demanda. “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: !!Regocijaos!” (Filipenses 4:4)

 

Cuando primero me di cuenta de esto, algunas preguntas me vinieron a la mente: ¿Cómo puedo tener el sentimiento de gozo de un momento a otro? Según la Biblia, ¿cómo lo puedo cultivar? …

 

Después de tratar de responder a algunas de estas preguntas, decidí hace unos años que yo quería ser un cristiano gozoso, no periódicamente, sino constantemente. Yo quería ser una persona que muy a menudo experimentara la plenitud de gozo que Cristo prometió. Más que todo, quería que mi experiencia y mi expresión fueran autenticas, reales y contagiosas.

 

Pero Dios no nos forzará a ser gozosos. Así como un anfitrión dando una fiesta, quien te invita al evento esperando que te diviertas plenamente, él provee todo lo necesario para pasar un buen rato – el ambiente, la comida, la gente – pero tu actitud y tus acciones determinan cuánto disfrutas el evento.”

 

Querid@ amig@: paremos aquí por hoy – en unos días, el sábado, seguiremos con la Parte II de esta reflexión.

 

Pero antes de que te vayas, piensa por un momento en tu vida: ¿está llena de gozo? ¿o le hace falta?

 

- ¿será porque no oras en el nombre de Jesús, y no recibes nada, entonces nunca hay nada de que gozarse?

- ¿será que tienes tan poquito del Espíritu morando en ti, que es por eso que tienes tan poquito gozo?

- ¿será que tu ves el gozo como una buena sugerencia y recomendación para tu vida, pero definitivamente no como un mandato?

 

Piensa y reflexiona sobre estas cosas, querid@ amig@ - y, como Robert Crosby, anhela ser un cristiano gozoso, no periódicamente sino constantemente, y con una experiencia y una expresión que son auténticas y reales y contagiosas.

 

Regresa de nuevo el próximo sabado octubre 6 para seguir con esta reflexión: GOZO - PARTE II.



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