Como Barro En La Mano del Alfarero

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Jueves, Marzo 21 del 2019

 

Barro rescatado – visualizado – preparado – centrado – presionado – girado – pulido – secado – y cocido…

 

Para que, al final, después de este largo proceso de trabajar el barro, salga una vasija hermosa y útil para el alfarero.

 

 

Y así nosotros, barro en las manos del Alfarero celestial:

 

- también somos rescatados:  del anonimato para ser tesoros especiales y amados delante El; del pecado para vivir perdonados y libres y eternamente con El

 

- también somos visualizados: con diseños y planes maravillosos y únicos para cada uno; como obras de arte con un futuro lleno de bienestar y esperanza y buenas obras

 

- también somos preparados: limpiados de toda piedra de pecado, toda arenita de contienda, toda raíz de amargura, toda burbuja de orgullo – para ser santos y sin mancha delante de El

 

- también somos centrados: en Cristo Jesús – el único que es el Camino, la Verdad y la Vida; el único en el cual hay salvación y vida eterna; la fuente de todo lo que somos, todo lo que queremos, y todo lo que necesitamos

 

- también somos presionados: desde afuera con situaciones de vida que nos aprietan y aplastan; desde adentro, donde nuestro propio carácter nos aflige y atormenta – para que Dios pueda cumplir Su propósito en cada uno de nosotros

 

- también somos girados: a la merced del Alfarero quien arranca y para y cambia las velocidades del torno según Su perfecta sabiduría y Su eterno amor; teniendo que someternos y dejarnos moldear sin quejarnos, sin pedir explicaciones, sin rebelarnos

 

- también somos pulidos: con los alambres de Dios que cortan lo que no debe de estar en nosotros; con los cuchillos de Dios que raspan y liman lo áspero en nosotros; con las herramientas filudas de Dios que nos marcan y adornan

 

- también somos secados: llevados a desiertos en nuestras vidas – para poder confesar pecado y encontrar perdón y gracia; para que nuestra fe y nuestra paciencia sean probados; para que Dios nos pueda hablar mas íntimamente al corazón

 

- también somos cocidos: pasados por los hornos de aflicción y por los fuegos de tribulación – para que salgamos purificados y refinados como oro y plata; para que nos fortalezcamos y seamos resilientes y perseverantes hasta el final

 

“Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo:

Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras.

Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda.

Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano;

y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla.

Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová.

He aquí que como el barro en la mano del alfarero,

así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.”

(Jeremías 18:1-6)

 

Amig@: te estas dejando trabajar y moldear por el Alfarero celestial? eres como barro humilde y sometido, descansado y confiado en Sus manos?

 

Dejémonos formar en “utensilios de oro y de plata… para usos honrosos… [para ser] instrumentos para honra, santificados, útiles al Señor, y dispuestos para toda buena obra.” (2 Timoteo 2:20-21)

 

Dejemos Al que nos creó seguir moldeándonos en esas obras de arte que El soñó y determinó hacer (Efesios 2:10) – “… para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo… y para [anunciar] las virtudes de Aquel que nos llamó de las tinieblas a Su luz admirable.” (1 Pedro 2:5,9)

 

Amig@:

 

“Estoy convencido precisamente de esto:

que el que comenzó en [nosotros] la buena obra,

la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús.”

(Filipenses 1:6)



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