Mi Vida - Un Lugar de Santidad

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Martes, Mayo 28 del 2019

 

A través de Isaías 35, estamos mirando las cinco marcas que deberían caracterizar la vida de las personas sometidas bajo el reinado del Rey Jesús. Hemos visto la primera marca: Mi Vida Se Volverá Un Lugar de Belleza y de Canto – la segunda marca: Mi Vida Se Volverá Un Lugar de Fortaleza – la tercera marca: Mi Vida Se Volverá Un Lugar de Milagros.

 

Y hoy miraremos la cuarta marca: Mi Vida Se Volverá Un Lugar de Santidad (vs.8,9).

 

 

“Y habrá allí calzada y camino,

y será llamado Camino de Santidad;

no pasará inmundo por él,

sino que él mismo estará con ellos;

el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará.

No habrá allí león, ni fiera subirá por él, ni allí se hallará,

para que caminen los redimidos.”

 

Dijo Jesús en el Sermón del Monte, en Mateo 5:48 = “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.” Y dijo el apóstol Pablo en Efesios 1:4 = “Dios nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él.” Y en 1 Tesalonicenses 4:3 y 7 = “Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación … Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.” En Isaías 57:15, Dios habla de Sí mismo como “el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo”. Y la Palabra de Dios termina con el libro de Apocalipsis, con la adoración majestuosa de los cuatro seres vivientes, que no cesan de decir: “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.” (4:8) 

 

Dios anhela, Dios ordena nuestra santificación, porque Él mismo es santo, tres veces santo. No quiere que, como hijos Suyos, andemos en inmundicia y en libertinaje, sino que seamos perfectos, así como Él. Pero solo Él nos puede sacar de la alcantarilla de nuestras vidas y ponernos a andar en el Camino de Santidad. Porque solo Él puede perdonar y olvidar nuestra maldad, solo Él nos puede lavar y limpiar de nuestro pecado. Ningún inmundo pasará por esa calzada, porque Dios – “Él mismo estará con ellos” en ese camino. Por eso, es tan importante y tan indispensable que confesemos nuestros pecados, porque Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. (1 Juan 1:9) Y así, perdonados, limpiados y  redimidos, podemos caminar en el Camino de Santidad con confianza y libertad.

  

Si nos cuesta mantenernos firmes y enfocados en ese camino, por lo “torpe” que somos, no nos extraviaremos – porque Dios mismo nos ayudará a proseguir y perseverar. No habrá ni leones, ni fieras, ni ningún otro enemigo feroz para asustarnos, para devorarnos, o para sacarnos del camino – podremos andar tranquilos y confiados, porque Dios mismo está caminando a nuestro lado.

 

Amig@: ¿cómo es tu vida hoy? ¿Estás andando en el Camino de Santidad, confesando regularmente tu pecado, permitiendo que Dios te perdone y te limpie de toda maldad? ¿Eres de los redimidos que pueden caminar con libertad, seguridad y confianza en esa calzada santa? 

 

Amig@: recuerda – “En cuanto a Dios, perfecto es su camino, y acrisolada la palabra de Jehová. Escudo es a todos los que en él esperan. (2 Samuel 22:31) 

 

(ideas tomadas de “Sedientos de Dios”, de Dr. Keith Price)



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