Los Espejismos Se Convertiran en Estanques

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Martes, Junio 18 del 2019

 

En la reflexión anterior, hablamos de los espejismos de la vida que perseguimos, pensando y esperando que nos llenen. Pero vimos que los espejismos son meras ilusiones ópticas, pura apariencia sin realidad, y que nunca nos podrán satisfacer ni saciar. 

 

Pero Dios es un Dios de esperanza: Isaías 35:6b-7a sintetiza el milagro que Él quiere hacer para la tierra árida y para Su pueblo morando en los desiertos de la vida:

 

 

“… porque aguas serán cavadas en el desierto,

y torrentes en la soledad.

El lugar seco se convertirá en estanque,

y el sequedal en manaderos de aguas …”

 

¡Qué palabras de promesa! “… el espejismo se convertirá en estanque …” Como dice el Dr. Keith Price en su libro “Sedientos de Dios”: “La promesa no significa que lo que sea un espejismo hoy, mañana va a satisfacer. Una esperanza falsa nunca va a satisfacer. Significa más bien que, una vez que buscamos a Dios (el estanque) en vez de nuestras metas menores (los espejismos), no tardaremos en encontrarlo.” 

 

Jeremías 2:13 dice: “Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.” Las “cisternas rotas” que hemos cavado para nosotros son los mismos espejismos que hemos perseguido. Los dos parecen poder satisfacer, pero los dos decepcionan: las cisternas rotas porque pierden agua por las fisuras, y los espejismos porque siempre fueron mera apariencia sin realidad. Pero existe una “fuente de agua viva” que no solo es real, sino segura y abundante y eterna: esa fuente de agua viva es Dios mismo, el único que puede saciar el alma sedienta. Solo tenemos que volvernos a Él, y buscarlo de todo corazón, y Lo encontraremos. (Jeremías 29:13)

 

La vida tiene tantos espejismos y tantas cisternas rotas que no retienen agua. La mayoría de nosotros hemos probado una cantidad suficiente de ellos. Es hora de dejarlos todos atrás, y perseguir solo a Jesús, el manantial de vida abundante y eterna. Es hora de permitir que Él transforme la aridez y la desolación de los desiertos en los cuales nos encontramos hoy en lugares donde fluyen manaderos de aguas vivificadoras. Es hora de permitir que Él convierta los espejismos de nuestras vidas en estanques, estanques llenos de torrentes de aguas para traer bendición, restauración y renovación a muchas personas.

 

Amig@: no persigue ni un espejismo más. Busque a Jesús – Él es el único oasis verdadero. 

 

“Alma mía, en Dios solamente reposa,
Porque de él es mi esperanza.

El solamente es mi roca y mi salvación.
Es mi refugio, no resbalaré.

En Dios está mi salvación y mi gloria;
En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio.

Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos;
Derramad delante de él vuestro corazón;
Dios es nuestro refugio.”

(Salmo 62:5-8)

 

(ideas tomadas de “Sedientos de Dios”, de Dr. Keith Price)



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