Si Las Nubes Fueren Llenas de Agua...

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Martes, Junio 25 del 2019

 

 

En los primeros meses de este año 2019, mi vida estaba llena de nubes. Nubes oscuras y de mal agüero – nubes recargadas de agua – nubes amenazando un aguacero torrencial cayendo sobre mi en cualquier momento.

 

Pero, ¿por qué estaba sorprendida? Después de todo, 1 Pedro 4:12 dice: “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese.” Y como dice el libro de los Hechos, en el 14:22b: “Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.”

 

Hace un tiempo, disfrutando un maravilloso aunque algo anticuado devocional titulado Arroyos en el Desierto (Streams in the Desert), leí lo siguiente: “Las mejores cosas en la vida salen de las heridas. El trigo es trillado antes de que se vuelve pan … El terreno se tiene que romper con el arado filudo antes de que esté listo para recibir la semilla. Es el corazón quebrantado que complace a Dios. Las alegrías más dulces en esta vida son los frutos de las penas. La naturaleza humana parece necesitar el sufrimiento para prepararla para ser una bendición al mundo.” 

 

Hasta cierto grado, y en algún área u otro, ¿no estamos todos experimentando aflicciones y tribulaciones en algun momento de nuestras vidas? En mi humanidad, me causa mucho dolor en el corazón ver tanto sufrimiento y tanto dolor en el mundo, y a veces en mi propia vida. Por otro lado, viendo estas situaciones a través de los ojos de Dios, yo sé que estamos siendo quebrantados y trillados por Él, y que nuestras almas están siendo preparadas y acondicionadas para las semillas y los frutos de bendición que luego saldrán de nuestro ser interior. Sufrimos penas y heridas, lloramos y clamamos. Pero sé, porque la Palabra de Dios lo dice, que “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.” (Salmo 51:17) Sé que, más adelante, el fruto de nuestras tristezas serán las alegrías más dulces de nuestras vidas. ¡Y sí! Aunque pateemos y peleemos en contra de esto, la naturaleza humana sí “parece necesitar el sufrimiento para prepararla para ser una bendición al mundo.”

 

“Nada que no sea la voluntad de Dios puede entrar a la vida de alguien que confía en y obedece a Dios … ¿No es una cosa gloriosa saber que, no importa cuán injusta sea una situación, o cuán absolutamente parezca venir de satanás, cuando nos llega a nosotros es la voluntad de Dios para nosotros, y saldrá para nuestro bien? Porque todas las cosas les ayudan a bien, a los que aman a Dios … Vivimos vidas afortunadas si estamos viviendo en el centro de la voluntad de Dios. Todos los ataques que satanás, a través del pecado de los demás, nos quiera arrojar no nos pueden hacer daño, mas en el camino se transforman en bendiciones.” (H.W.S. – Streams in the Desert I) 

 

¿Sabes qué? ¡Vuelve y lee ese último párrafo otra vez! Habla de unas profundas y poderosas verdades – y pienso que no pueden ser entendidas y asimiladas con solo una simple lecturita…

 

Ahora, ¿no son ésas palabras de consuelo y de esperanza! Si procuro vivir en la voluntad de Dios, confiada y obediente a Él, Él me promete que todo el mal pensado contra mi Él mismo lo encaminará a bien (Génesis 50:20), que todo lo que me quería robar y matar y destruir Dios lo transformará en bendición y vida abundante para mi (Juan 10:10).

 

Dice Eclesiastés 11:3ª, “Si las nubes fueren llenas de agua, sobre la tierra la derramarán …”

 

“¿Por qué, entonces, tememos las nubes que ahora oscurecen nuestro cielo? Es verdad, por un tiempo esconden el sol, pero el sol no se apaga; pronto brillará de nuevo. Mientras tanto, esas nubes negras están llenas de lluvia; más negras son, más lluvia derramarán sobre la tierra. ¿Cómo podríamos tener lluvia sin nubes? … Nuestros problemas siempre nos han traído bendiciones, y siempre será así. Nuestro Dios puede empaparnos de dolor y de aflicción, pero también nos refrescará con Su misericordia … No nos preocupemos, entonces, por las nubes; más bien cantemos: por las abundantes lluvias que caen crecerán abundantes flores.” (C.H.Spurgeon – Streams in the Desert I) 

 

Amig@: ¿cómo está el cielo de tu vida en estos días? ¿Azul celeste, sin nube alguna, con un sol brillante? ¿O lleno de nubes negras, rayos y truenos, con fuertes lluvias cayendo a tierra? No temes – no te preocupes – no te desesperes. Descansa en Dios. “Si las nubes fueren llenas de agua, sobre la tierra la derramarán …” Y luego producirán una abundante y hermosa cosecha de flores en tu vida. 

 

Y recuerda, así como Spurgeon lo escribió tan acertadamente y tan hermosamente: “Nuestro Dios puede empaparnos de dolor y de aflicción, pero también nos refrescará con Su misericordia.” Que pensamiento tan precioso al cual nos podemos aferrar cuando las nubes de nuestras vidas estén llenas de agua…

 



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