Viviendo En Un Escenario o En Un Hueco de La Escalera

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Miercoles, Octubre 30 del 2019

 

Hace cuatro años ya escribí una reflexión que, al volver a leer el título, me llamó la atención otra vez: Viviendo En Un Escenario o En Un Hueco de La Escalera.

 

 

¿Qué significado tenía ese título? Ya no me podía recordar. Tenía curiosidad: ¿qué es lo que había esrito en ese entonces?

 

¿Qué significa vivir “en un escenario”? ¿Qué significa vivir “en un hueco de la escalera”? ¿Y en cuál de los dos lugares vivo yo?

 

¿O será que yo paso de un lugar al otro al pasar el tiempo, a veces viviendo “en un escenario” donde todo el mundo me ve y me escucha, y otras veces viviendo una vida más escondida y oculta “en un hueco de la escalera”?

 

Hay un lugar de los dos más importante y más valioso que el otro? ¿O será que los dos tienen su significado en nuestras vidas?

 

La idea de Viviendo En Un Escenario o En Un Hueco de La Escalera” vino de un artículo escrito por Emily P. Freeman que yo había leído en agosto del 2015. Se trataba de escenarios y huecos de escaleras y santuarios. Y donde nosotros los seres humanos nos esforzamos por ser, y actuar, y cantar, y servir.

 

Freeman escribió: “Yo reconozco dentro de mi la tendencia natural que tengo, quizás una que todos tenemos, de asumir que todas las cosas importantes suceden en los escenarios mientras los huecos de las escaleras solo son una manera de llegar allá, un paso normal a la vez… ¿Pero qué tal si empezáramos genuinamente a reconocer la importancia de los dos?”

 

Solo piénsalo por un momento: la mayoría de la alabanza, por ejemplo, ocurre en los escenarios en los santuarios. Pero, como Freeman descubrió: “Cantando en un hueco de la escalera con eco hace fácil ver como lugares comunes y corrientes pueden llegar a ser santuarios…” también.

 

“No quiero elevar uno a expensas del otro ni bajar uno a excepción del otro. Aprendo mucho acerca del estado de mi alma cuando pongo cuidado a los escenarios y los huecos de escalera de mi propia vida.”

 

Entonces, aquí estoy yo en el día de hoy: una vez más poniendo “cuidado a los escenarios y los huecos de escalera de mi propia vida” también.

 

Como Freeman, yo me doy cuenta que las cosas importantes, como buenas prédicas y enseñanzas, ocurren en los escenarios. “Influencia sí viene desde los focos de luz.” Las actividades que ocurren en los escenarios, cuando son bien hechas, pueden ser extremadamente beneficiosas y productivas.

 

Y yo he estado allí. He pasado por épocas en mi vida cuando vivía “en un escenario”, por así decirlo: en primer plano, ante los ojos y los oídos del mundo, visible y audible a todos, influenciando e impactando desde el centro de atención.

 

Pero como Freeman, también pienso que cosas importantes ocurren “en los huecos de las escaleras”.

 

Y allí también me he encontrado. De hecho, allí estoy en este momento, viviendo “en un hueco de la escalera” de mi vida: escondida, fuera de la vista y del alcance del oído de casi todos, mi círculo de influencia y de impacto reducido a casi nadie y nada.

 

Pero así está bien, porque aún Jesús vivió “en los huecos de la escalera” de la vida a veces.

 

Como lo escribió Freeman: “Cristo gastó su vida en el escenario de la tierra pero vivió sus momentos en los huecos de la escalera de pueblos pequeños. Cristo ascendió al escenario del cielo pero vive sus momentos ahora dentro del hueco de la escalera del corazón humano.”

 

 

“Entonces Jesús les dijo:

‘Vayamos solos a un lugar tranquilo

para descansar un rato’.

Lo dijo porque había tanta gente

que iba y venía

que Jesús y sus apóstoles

no tenían tiempo ni para comer.

 

(Marcos 6:31)

 

Y está bien que yo esté aquí en este momento, aquí “en el hueco de la escalera”, porque aquí puedo disfrutar el regalo de la anonimidad, “el regalo de ser desconocida”, el regalo de solo ser, y solo ser yo – creyendo que Dios está haciendo una labor importante en el hueco de la escalera de mi corazón – “confiando de que Cristo día a día está haciendo una obra invisible de su Reino en el hueco de la escalera de mi vida.”

 

Finalmente, está bien que yo esté viviendo “en un hueco de la escalera” de mi vida en este momento, porque, gracias a Dios, Jesús está aquí conmigo. Las épocas cuando vivía mi vida “en los escenarios”, El estaba allí conmigo. Pero ahora que estoy viviendo en “un hueco de la escalera”, El sigue conmigo. Y Lo puedo ver y oír y sentir más cerca aún, porque el hueco de la escalera, en contraste con el escenario, es un lugar más oscuro y más quieto y más solitario, un lugar más propicio para conocer intimamente Su Presencia.

 

Entonces, ¿cómo es contigo, amigo mío? ¿Dónde estás viviendo tu vida en estos días? ¿En un escenario o en un hueco de la escalera – en un foco de luz, o escondido en algún lugar fuera del escenario? ¿Estás donde Dios quiere que estés? ¿Estás siendo y haciendo lo que Dios quiere que seas y hagas allá?

 

Dondequiera que estés ahora, no subestima su valor y su importancia: a veces Dios nos quiere en el escenario, en la parte delantera, en el foco de luz de la vida – haciendo una diferencia; pero otras veces El nos quiere fuera del escenario, en un hueco de la escalera, lejos de la vista – haciendo una diferencia allí también.  

 

Solo asegúrate que, dondequiera que estés, escenario o hueco de la escalera, estás haciendo de ese lugar un santuario, un lugar santo donde Dios puede vivir y obrar en y a través de ti.

 

“… [andad] como es digno del Señor,

agradándole en todo,

llevando fruto en toda buena obra,

y creciendo en el conocimiento de Dios;

fortalecidos con todo poder,

conforme a la potencia de su gloria,

para toda paciencia y longanimidad;

con gozo dando gracias al Padre…”

 

(Colosenses 1:10-12)



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