Y Su Nombre Sera: Hijo de Dios

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Viernes, Diciembre 6 del 2019

 

El anuncio del nacimiento de Jesús sucedió así:

 

“Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: !!Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta. Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altisimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril; porque nada hay imposible para Dios. Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.” (Lucas 1:26-38)

 

Hijo del Altisimo e Hijo de Dios: dos nombres de Jesús mencionados por el arcángel Gabriel – mensajero y vocero de Dios Padre, el Altísimo – cuando fue mandado a la virgen María para anunciarle la concepción y el nacimiento de un hijo especial. Porque, aunque iba a nacer como un bebé humano, de carne y hueso, hijo físico de una mujer llamada María – también era un niño divino, engendrado no por hombre sino por el Espíritu Santo de Dios.

 

Como Hijo del Altisimo, hijo de Dios mismo, sería grande y de Su Padre recibiría el trono de David sobre el cual reinaría para siempre y sin fin. (vs.32-33)

 

Como Hijo de Dios, concebido por el Espíritu Santo y cubierto con el poder del Altísimo, nacería como Santo Ser – no con el pecado y las debilidades de todo ser humano, sino absolutamente puro y perfecto. (v.35)

 

“Porque nada hay imposible para Dios.”

 

Ser llamado Hijo del Altisimo significaba que Jesús, encarnado en un bebé humano, era también de la misma naturaleza de Dios: según Hebreos 1:3, “el resplandor de Su gloria y la imagen misma de Su sustancia”. Ser llamado Hijo de Dios anunciaba que Jesús el Verbo era en el principio, que era con Dios, y que era Dios – “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” (Juan 1:1,14)

 

Con toda razón la joven virgen María, cuando tuvo la visita del ángel Gabriel y cuando escuchó sus palabras tan extrañas y sobrenaturales, inicialmente se turbó y preguntó “¿Cómo será esto?” Pero luego, se rindió como “sierva del Señor”, y en humildad respondió: “Hágase conmigo conforme a tu palabra.”

 

Amig@: ¿cuál es tu respuesta frente al Hijo del Altisimo? ¿Lo reconoces como el Hijo de Dios? ¿te rindes a El en humildad como María? ¿en tu propia vida tienes la convicción de que “nada hay imposible” para El – El que es grande y santo, el Verbo hecho carne, lleno de gloria y gracia y verdad? Dios quiera que sí.



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