Fortalecido Por La Gracia

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Martes, Febrero 4 del 2020

 

 

No me acuerdo jamás haberlo visto o leído antes. 

 

Aunque estoy segura que sí lo hice. Quiero decir, he leído todo el libro de Hebreos en el Nuevo Testamento muchas veces durante los últimos años. Entonces, obviamente había leído este versículo en particular también. Pero no me acuerdo de él - y no me acuerdo haber sido impactada por él así como lo fui en el primer día de este nuevo año 2020.  

 

Quizás es porque las palabras que me llamaron la atención esta vez no están solas – están escondidas en plena mitad de un versículo más largo que habla de “enseñanzas extrañas” y una veneración inútil a los “alimentos”. 

 

“No se dejen llevar por ninguna clase de enseñanzas extrañas.  

Conviene que el corazón sea fortalecido por la gracia,  

y no por alimentos rituales que de nada aprovechan a quienes los comen.” 

(Hebreos 13:9) 

 

“... Conviene que el corazón sea fortalecido por la gracia...”: esa es la parte del versículo que me llamó la atención cuando la leí el 1 de enero.  

 

¡Qué palabra tan maravillosa para empezar un nuevo año!, pensé yo. 

 

“Conviene”: en la traducción RV1960 dice “buena cosa es”. Esas palabras presumen que haya otras cosas, quizás muchas, que no convienen, que no son buenas, que de hecho son malas. Como lo explica el principio y el final del versículo, ser arrastrado y desviado por doctrinas diversas y extrañas y tratar de seguir unas regulaciones alimenticias infructíferas son solo dos ejemplos de algo que “no conviene”, algo que “no es bueno”.  

 

“El corazón”: a diferencia de unas nuevas enseñanzas seductoras que persuaden la mente, o reglas y restricciones alimenticias que afectan el cuerpo. Aquí el autor en la carta está animando a los cristianos hebreos a enfocarse en el corazón, y lo que “conviene” al corazón, lo que es “bueno” para el corazón.  

 

“Sea fortalecido”: otras traducciones hablan de “afirmar” o “afianzar” el corazón. ¡Me fascinan esas expresiones y esa imagen! Un corazón fortalecido – un corazón fuerte – un corazón afirmado y afianzado. Porque mi corazón muchas veces es todo menos fortalecido y fuerte. Muchas veces mi corazón es debil y fragil, quebrado, doliendo, confundido, indeciso, arrogante, egoísta, quejón, condenador, o un sin número de otras cosas. Pero ¿fortalecido? ¿Fuerte? ¿Sano y próspero? ¿Robusto y resiliente? ¿Firme y resuelto? ¿Dinámico? ¿Valiente? 

 

“Por la gracia”: y allí está la clave. Buena cosa es fortalecer y afirmar el corazón, sí - pero no por cualquier persona o por cualquier cosa. Escuchar y seguir toda clase de enseñanzas extrañas no fortalece el corazón de nadie. Apegarse a y comer alimentos rituales no fortalece el corazón a nadie. No nos fortalecemos ni nos afianzamos en nuestro ser interior al cumplir o a no cumplir con una larga lista de reglas y leyes. Fortalecemos nuestro corazón “por la gracia”, y solo por la gracia. La gracia es el favor y la bondad inmerecidos de Dios dados a nosotros los que no la podemos reclamar. La gracia es una dádiva pura y completa de una Divinidad celestial amorosa y perdonadora. 

 

Entonces, cuando leí estas palabras en ese primer día de este nuevo año – “... Conviene que el corazón sea fortalecido por la gracia...” – hice de ellas mi primera oración y petición del 2020. 

 

“Señor Dios, Tú dices que buena cosa es fortalecer el corazón con la gracia. Que esto sea mi concentración y mi enfoque en este año: mi corazón - lo que conviene a mi corazón - hacer o no hacer lo que toca hacer o no hacer para afirmar mi corazón - permitir que Tu gracia, Tu favor y Tu bondad afiancen mi corazón. Día a día. Momento a momento. Para que, al final del 2020, yo pueda mirar hacia atrás a todo el año y pueda declarar con gratitud que ciertamente mi corazón fue fortalecido por Tu preciosa gracia. Amen.” 



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