Tu Eres Bueno, y Haces El Bien

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Martes, Febrero 11 del 2020

 

En estos días he podido vivir las palabras de Hebreos 13:9: “buena cosa es fortalecer el corazón con la gracia”. 

 

La gracia de la presencia de Dios que siempre está conmigo: cuando yo, a veces, estoy saltando con gozo sobre “mis alturas”, o cuando yo, otras veces, me estoy arrastrando con dolor a través de mi “valle de sombra”. 

 

La gracia de Dios en la faz de mi familia y los amigos quienes se mantienen cerca en medio de todo: los que todo lo sufren, todo lo creen, todo lo esperan y todo lo soportan junto conmigo.

 

La gracia de Dios cuando El me habla profundo consuelo y coraje desde Su Palabra. 

 

Hace unos semanas, mi corazón se sintió muy fortalecido por la gracia de las palabras de Dios que El me habló del Salmo 119:68:

 

 

“Tú eres bueno, y haces el bien…”

 

Yo sé en mi espíritu que estas palabras son verdad absoluta - pero por cierto no siempre parece ser así. A veces lo que Dios hace o lo que Dios permite no parece ser nada bueno! 

 

Desde luego, por Su gracia, varios otros pasajes bíblicos me vinieron a la mente y al corazón para recordarme , y para incrustar y anclar en mí, la verdad de estas palabras, “Tú eres bueno, y haces el bien…”

 

José, el bien conocido patriarca de la antigüedad, después de años de ser rechazado y vendido a esclavitud a unos mercaderes de Egipto por sus hermanos celosos, luego ser acusado falsamente y encarcelado por la esposa de Potifar (el capitán de la guardia de Faraón), y después ser olvidado una y otra vez por sus compañeros de prisión, finalmente terminó siendo liberado y hecho visir de Egipto (es decir, el segundo hombre más poderoso en todo el país después del Faraón). Cuando sus hermanos hambrientos vinieron de Israel a Egipto buscando comida durante una hambruna particularmente difícil, y José se encontró con ellos después del pasar de muchos años, él les dijo: “Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo.” (Génesis 50:20) Por muchos años, no mucho habido parecido ser bueno en la vida de José, y de hecho muchas personas habían pensado y hecho mal contra él. Pero… pero Dios lo permitió todo, porque El lo pensó y lo encaminó para bien; porque mucha gente iba a sobrevivir como resultado de lo que El había permitido que pasara en y a través de José. Y así es conmigo también: quizás yo viva días y semanas, meses y hasta años de cosas y situaciones malas pensadas en contra mía, pero Dios siempre, SIEMPRE, lo encaminará a bien en mi vida, para cumplir con Su mejor voluntad y propósito en y a través de mi. 

 

Como lo escribió el autor a los cristianos romanos: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” (Romanos 8:28) José amaba a Dios, y tuvo en llamado claro sobre su vida conforme a Sus propósitos; entonces, Dios obró para su bien, aun durante los años de esclavitud y encarcelamiento en un país extranjero. Y así es conmigo también: yo amo a Dios, y yo sé que he sido llamado conforme a Su propósito - entonces puedo estar completamente segura de que en todas las cosas El obrará para mi bien, no importa cuan no-bien mis circunstancias me parecieran ser a mi. 

 

El profeta Jeremías lo dijo de esta manera: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” (Jeremías 29:11) Los pensamientos que Dios tiene hacia mí nunca son para hacerme daño, aunque las circunstancias externas trataran de convencerme de los contrario; más bien, son para hacerme bien y para prosperarme, y para darme un futuro lleno de esperanza, paz y bendición. 

 

Así como escribí en mi devocional hace unas semanas: Cuando mi corazón está triste y nostálgico y todavía adolorido con la perdida de tantas personas y tantas cosas, personas y cosas que quizás nunca me serán restauradas aquí en la tierra, me urge recordar estos versículos. Necesito grabarlas de forma indeleble en las tablas de mi corazón, y recordarme en cada momento de cada día que “Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.” (Isaias 55:8-9) Yo entiendo mi caminar en esta vida solo tan lejos como lo puedo ver - y aun así, no siempre lo comprendo muy bien. Porque la verdad absoluta de mi vida se encuentra más allá de mis propios pensamientos; porque lo que a mí me parece ser el mejor camino, la mayoría de las veces no lo es. Dios es mucho mayor y más grande que cualquier cosa que yo pudiese pensar o imaginar, y Sus pensamientos y caminos son mucho más altos que cualquier cosa que pudiese visualizar o pedir. 

 

Entonces, ¡sí! Todas estas palabras de Dios para mi han sido un recordatorio de sus verdades absolutas y eternas, y han permitido que mi corazón sea afirmado y fortalecido con Su gracia. 

 

Amado Dios: “Tú eres bueno, y haces el bien…” Siempre. Ayúdame a vivir este dia, y todos mis días, no por lo que veo o lo que escucho o lo que siento, sino por fe en la confiabilidad absoluta de Tus palabras para mi - aun cuando todo a mi alrededor parece estar declarando lo contrario. Cuando algunas cosas que siguen sucediendo en mi vida parecen ser cualquier cosa menos bueno, recuérdame que lo que sea que fue pensado para mal en contra mía Tú piensas y obras para mi bien - porque Tus pensamientos y Tus planes y Tus propósitos hacia mi son para mi bienestar en el presente y para un futuro lleno de esperanza y de bendiciones. Amen. 



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