Derroche de Amor

Derroche de Amor Compartelo



Jueves, abril 19 del 2012

Anoche me sucedió una maravillosa Dios-cidencia.

Había pensado por varios días acerca de que tema iba a hablar con un grupo de mujeres de la iglesia que me habían pedido compartir un estudio bíblico. Debatía entre un tema y el otro, hasta que por fin sentí de Dios hablar del amor de Dios representado en una flor, la margarita. Ayer, me di cuenta que las mujeres iban a tener un taller sobre floristería después del estudio. Y no solo eso: cuando me acerque a la señora que dicta el taller, y le pedí el favor de traer unas margaritas para que cada mujer pudiese tener un recuerdo visual del estudio, me dijo sonriendo: “Pues, es que mañana vamos a armar un florero precisamente de margaritas. ¿No lo sabías?” Si quería confirmación sobre el tema que por fin había decidido compartir, ¡ya la tenía!

La tarde con las mujeres fue muy agradable y desafiante. Hablamos del profundo y eterno amor de Dios por nosotras, confesamos nuestros temores y nuestras dudas, y nos comprometimos a recordar que “Dios nos ama”, siempre nos ama, con cada pétalo de una margarita nos ama. Y cuando terminó la reunión, después del taller de floristería, salí con un hermoso florero de margaritas en las manos. Al caminar a la casa, empecé a contar: conté unas 40 flores en mi ramo – conté unos 40 pétalos en cada flor – 40 por 40 son 1600 pétalos. Sentí que Dios me estaba recordando 1600 veces en un florero que “El me ama”.

Ahora estoy en mi casa. Las margaritas están puestas en un sitio de honor en mi comedor. Están tan hermosas, que les tomé una foto. Cada vez que paso y las admiro, veo en ellas el derroche del amor del Señor por mí. Siento que mi ramo de margaritas es una pequeñísima representación de lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo del amor de Dios en Cristo Jesús por mí, un amor que sobrepasa todo conocimiento y todas las palabras humanas (Efesios 3:17-19) Y siento también, al ver todas las flores blancas llenando el florero, la pureza y el deleite de ese amor que Dios me tiene, así como dice Sofonías 3:17 = “Jehová está en medio de ti, poderoso, Él salvará; se regocijará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con canticos.”

Que Dios, hoy y mañana y siempre, nos enseñe y nos recuerde cuan eterno y cuan grandioso, cuan cristalino y cuan celebrado es Su amor por cada uno de Sus hijos.



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