Dia 4 - Pare y Retroceda

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Hoy hemos llegado al Día 4 de nuestra aventura cuaresmal.

Hoy, descubrí que a mí me gustan bastante los caminos: hay un punto de partida, hay una meta final, y para llegar uno siempre está avanzando. Por eso estoy contenta con este peregrinaje que yo y muchos más que se han unido estamos haciendo en estos 40 días de la Cuaresma: empezamos con el Miércoles de Ceniza, nos proyectamos a la Semana Santa, y todos los días estamos progresando hacia adelante.

Solo que hoy, Dios me dijo: pare y retroceda! Y hoy me di cuenta que a mí NO ME GUSTA PARA NADA DEVOLVERME! Al tener que parar y volver atrás, tengo que admitir varias cosas: o me equivoqué con algo, y lo tengo que corregir; o lo que hice no fue completo, y tengo que terminarlo. Preferiría siempre estar mirando hacia adelante, siempre estar avanzando hacia el objetivo – pero muchas veces Dios me pide que vuelva a caminar hacia atrás, que vuelva a trabajar en ciertas cosas que yo pensé que ya estaban bien concluidas. En mi mente, el camino de mi vida que yo quiero seguir es completamente derecho, y de hecho corto también. En la realidad de mi vida diaria con Dios, el camino no es nada derecho, hay pares y retornos constantes, y el largo camino deambula por todos lados. Y de verdad, aunque sé que es lo mejor, en mi débil humanidad NO ME GUSTA MUCHO!

Ahorita, entre escribiendo y preparando el almuerzo, Dios me recordó Isaías 48:17 que dice: “Así ha dicho Jehová, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo soy Jehová Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te encamina por el camino que debes seguir.” Hmmm … mi largo camino lleno de pares y retornos, desvíos y regresos es exactamente el camino por donde Dios quiere que siga, porque parece que es solo en ese camino que El me puede enseñar provechosamente. Hmmm … supongo que debo empezar a aceptar y valorar devolverme cuando Dios me lo pide … OK …

Hay una cosa más, amados compañeros de viaje: por hoy, todos los que me acompañan tendrán que devolverse conmigo!

Primero, nos devolveremos al día de ayer – cuando hablamos del ayuno – para aclarar una cosa que mi esposo me comentó:

- El ayuno, en su sentido original y más literal, si tiene que ver con abstenerse de la comida, para dedicarse más a buscar a Dios en oración y a buscar una respuesta o una victoria frente a una dificultad; aunque se puedan ayunar muchas otras cosas, y hay provecho en ello, Jesús si nos pidió ayuno de comida junto con la oración en nuestras vidas, porque hay un secreto espiritual de guerra y de triunfo en el ayuno que la oración sola no logra tener

Y ahora, nos devolveremos a ante-ayer – cuando hablamos de estar en el desierto – para añadir unos pensamientos más:

- Vivimos en un mundo de muchísimas ocupaciones: todos – padres, hijos, los que trabajan y los que estudian – todos estamos muy activos y demasiado ocupados; aun las iglesias, muchas veces, son iguales – uno las mira, y casi con admiración declara: ¡que tanto está haciendo la iglesia en ese lugar! – pero valga la pregunta: y Dios,
¿El está haciendo algo en ese lugar?

- ¿será que nuestras iglesias están más llenas de Martas, “haciendo para Jesús”, que de Marías, simplemente “estando con Jesús”?

- ¿somos gente de fe y del Espíritu, como lo eran los tesalonicenses, quienes fueron ejemplo para muchos por su fe en Dios, por su amor abundante,  por su paciencia y gozo en las tribulaciones, por su servicio al Dios vivo y verdadero? ¿o somos simplemente gente de mucha actividad espiritual, pero cuando los demás nos miran, dicen: “… ¿Dónde está su Dios?” (Joel 2:17b)

- ¿será que nos incumbe salir más a menudo de las cocinas de nuestras vidas, para ir a la sala y sentarnos a los pies de Jesús?

- Como se ha dicho: “Que lo urgente no abrume ni anegue lo importante en nuestras vidas.”

Bueno amados: ya nos devolvimos para corregir y para completar – ahora, como lo dijo el apóstol Pablo: “… una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” (Filipenses 3:13,14) – ESTO SI ME GUSTA!!!
Mañana es domingo – según la tradición cuaresmal, los domingos representan pequeñas “resurrecciones”, apuntando a la suprema Resurrección de Jesucristo hace 2000+ años, y no hacen parte de los 40 días literales de la Cuaresma. Gocémonos con gratitud de corazón mañana, domingo – y si quieren, lean el Salmo 146: una alabanza a Dios, el Creador, nuestro ayudador y nuestra esperanza.
Hasta el lunes, Día 5 de la Cuaresma.

Parando y retrocediendo con Uds. por amor a Jesús,

Su Pastora, Beverly


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