Reflexiones Para Vivir en Tiempos del Covid19 - Salmo 85:10

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Lunes Mayo 25, 2020

 

 

Hoy llegamos otra vez a esa gran palabra hebrea CHESED: la misericordia, la inagotable y fiel amor de Dios para Su pueblo - la misma palabra que vimos en el versículo 7. Aquí, CHESED se une a EMET, es decir la verdad. Se encuentran, por así decirlo, porque la misericordia leal de Dios hacia Sus amados siempre se basa en la verdad, Su verdad, la verdad absoluta. En efecto, en Jesús, quien dice ser el Camino, la Verdad y la vida. El CHESED de Dios no puede existir separado de Su EMET; El no puede hablar, y nunca actúa, solo con base a Su misericordia o solo con base a Su verdad. Cualquier cosa que El diga o haga siempre se ancla en las dos al mismo tiempo.

 

Y así con Su TZEDEQ (justicia) y con Su SHALOM (paz): los dos son Su esencia pura, y los dos siempre operan en todo lo que dice y hace. Su santidad y Su justicia siempre actúan juntos con Su completa paz y bienestar. Son tan íntimamente entrelazados en quien es El, que se dice que "se besaron".

 

Conectando este versículo a su contexto en el versículo 9, vemos que: donde la gente teme a Dios el Señor, cercana está Su salvación y Su gloria habita en la tierra. Allí, Su CHESED y Su verdad se encuentran en completa armonía; y Su justicia y Su SHALOM se besan en total y tierno acuerdo.

 

Así como las vigas de madera que formaron la Cruz de Jesús: podemos ver la viga vertical de la verdad y de la justicia - y podemos ver la viga horizontal de la misericordia y de la paz. Y allá en la Cruz podemos ver a Jesús, colgado en la mitad, Su corazón perfectamente colocado donde el EMET y el TZEDEQ de Dios, Su CHESED y Su SHALOM se cruzan y se abrazan.



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