LA CUARESMA 2021: Dia 32 - VIDA DE CRISTO, por Fulton Sheen

LA CUARESMA 2021: Dia 32 - VIDA DE CRISTO, por Fulton Sheen

LA CUARESMA 2021: DIA 32 - Jueves Marzo 25

 

Nuestro Señor habló siete veces desde la cruz. Esto es lo que se llaman sus Ultimas Siete Palabras. En la Biblia se registran las palabras de otros tres personajes en el momento de morir: Israel, Moisés y Esteban. La razón de ello quizá sea la de que no se han encontrado otros personajes tan significativos y representativos como éstos. Israel fue el primero de los israelitas; Moisés, el primero de la dispensación legal; Esteban, el primer mártir cristiano. Las palabras que estos tres hombres pronunciaron al morir iniciaron un período sublime en la historia de las relaciones entre Dios y los hombres.

 

En su bondad, nuestro Señor nos legó sus pensamientos de la hora de la muerte, porque "más que Israel, más que Moisés, más que Esteban” era el representante de toda la humanidad. En esta hora sublime llamó a todos sus hijos junto al púlpito de la cruz, y cada una de las palabras que dijo tuvo el propósito de una eterna proclamación y un consuelo inmarcesible. Jamás hubo predicador como Cristo moribundo; nunca hubo concurrencia como la que se congrega alrededor del púlpito de la cruz; nunca hubo sermón igual al de las Ultimas Siete Palabras.

 

La Primera Palabra:

 

Los verdugos esperaban que Jesús gritase porque esto es lo que habí­a hecho siempre, antes de El, todo el que era clavado en el patí­bulo de la cruz. Todos esperaban un grito, pero nadie, salvo las tres personas que se hallaban al mismo pie de la cruz, esperó el grito que vino a herir sus oí­dos. Al igual que algunos árboles de fragante madera que perfuma el hacha que viene a cortarlos, el magnánimo corazón del Arbol del Amor derramó de su seno algo que era menos grito que plegaria, la plegaria... de uno que pide perdón para los demás:

 

"Padre, perdónalos,

porque no saben lo que hacen."

(Lucas 23:34)

 

 

 

Perdonar, ¿a quién? ¿Perdonar a los enemigos? ¿A Pilato? ¿A Herodes? ¿A los soldados? Si supieran lo que estaban haciendo... si supieran el terrible crimen que estaban cometiendo al condenar a muerte la Vida; si supieran la perversión de la justicia que constituía el hecho de preferir Barrabás a Cristo; si supieran la crueldad que suponí­a clavar al tronco de un Arbol unos pies que hollaban los montes eternos; si supieran... que la misma sangre que estaban derramando podí­a redimirlos a ellos!

 

Cuando muere una persona proclama su propia inocencia, o bien condena a los jueces que la sentenciaron a muerte, o pide perdón por sus pecados. Pero la perfecta Inocencia no pedía perdón para sí­; como mediador entre Dios y el hombre, lo que hací­a era dispensar perdón. Como sumo sacerdote que se ofrecía a sí­ mismo en sacrificio, abogaba por los pecadores.

 

 

(Capitulo 49, pgs. 446 - 448)

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