UN DEVOCIONAL DE ADVIENTO: TOMA ALIENTO - Domingo y Semana 4

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Domingo Diciembre 20, 2020

 

NAVIDAD EN LA HISTORIA DE LA BIBLIA: 

LA PAZ EN MEDIO DE LA TRIBULACION

 

 

SEMANA CUATRO

UN PESEBRE, UNA CRUZ, Y UNA CORONA:

LA CONSUMACION

(JUAN 20 y APOCALIPSIS 21)

 

Ahora que estamos terminando la serie de Adviento, es bueno hablar de la última parte de la historia de la Biblia, la consumación. Hagamos un breve resumen.

 

La Historia

 

Empezamos “en el principio” cuando Dios creo a todas las cosas, y vio que era “muy Bueno” (Génesis 1:31). Adán y Eva, la culminación de la obra creativa de Dios, fueron creados en el imago Dei, la imagen de Dios (Génesis 1:26-28). Fueron creados para “trabajar y cuidar,” adorar y obedecer a Dios (Génesis 2:15). Tuvieron una relación única con Dios. Sin embargo, pecaron cuando fueron tentados por Satanás (Génesis 3), lo cual les afecto a ellos y a toda su descendencia, que ahora están “caídos” (Génesis 3:14-19; Romanos 5:12-21), junto a la creación entera (Romanos 8:19-23). “Pero Dios” en su gracia y misericordia promete un hijo que vendría de Eva (Génesis 3:15) y quien dañaría la cabeza de Satanás (Romanos 16:20), vencería los efectos del pecado y traería vida nueva (Juan 17:3). Esta es la redención, la tercera parte importante de la historia. La última parte de la historia consiste en la consumación.

 

La Redencion

 

Antes de hablar de la consumación, volveremos al pasaje bíblico principal para este Adviento. Habiendo tomado en cuenta el contexto de la historia bíblica, se entiende claramente la persona de Jesús y la declaración de Él.

 

En su discurso final (Juan 13:31-16:33) Jesús dice, “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27). Y después en este mismo pasaje, se ve nuestro versículo principal, donde Jesús dice algo similar: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

 

El mundo se encuentra en un estado “caido”. Esta quebrantado. La vida en este mundo consiste en tribulación. Casi no es necesario decir eso, porque ha sido la experiencia de todos, universalmente. El mundo no ofrece ninguna solución, lo cual explica porque la paz que se ofrece el mundo es transitorio, y no una paz verdadera o duradera (cf. Jeremías 6:14; 8:11). Esta es la paz que Jesús vino a proveer. Esta es la redención. En la historia de la biblia, no es necesario mantenerse uno en el estado “caido”. Uno puede, en y a través de Cristo, entrar en la historia de redención para llegar a ser parte de la historia de los redimidos (Colosenses 1:13-14).

 

En el Evangelio de Juan, Jesús provee paz, y es ciertamente la persona en quien encontramos paz. Él es nuestra paz (Efesios 2:14). Eso fue declarado por Jesús, sabiendo completamente que estaba ya en camino a la cruz, y sabiendo que la paz provista por Él solo viene a través de cruz (Colosenses 2:15). El mundo es ciego a este tipo de paz (2 de Corintios 4:4). La cruz es una ofensa y no tiene sentido porque, según el mundo, la paz y la redención viene por la fuerza y el poder, no por la debilidad y una cruz (1 de Corintios 1:18-25). Y aun así, la paz y la vida a través de la cruz es el mensaje del Evangelio de Jesucristo.

 

Hay dos declaraciones claves que dan contexto: Las últimas palabras de Jesús en la cruz y Sus primeras palabras después de la resurrección. Poquito antes de su muerte, Jesús dice “consumado es” (Juan 19:30). Había terminado la vida aquí en la tierra, pero indicaba mucho más que eso. Su trabajo de redención que culminó en la cruz también se había concretado, y fue a través de la cruz que el perdón, la paz y la redención (salvación) fueron logrados. Eso también sería la única manera en que se glorificaría el Padre (Juan 17:4).

 

Estas palabras de Jesús, sin embargo, no se pueden considerar como las únicas. Se completa la última declaración hablada desde la cruz con las primeras palabras después de la resurrección. Jesús dice, “La paz sea con vosotros,” a los discípulos, y de nuevo una semana después cuando Tomas estuvo con ellos (Juan 20:19-29). Hay que tomar las dos expresiones juntas si vamos a comprender la esencia de la obra de Jesús en la cruz. La paz se logra a través de la cruz. La confesión de Tomas demuestra la respuesta de cada creyente verdadero: “!Mi Señor y mi Dios” (Juan 20:28)!

 

En Juan, vemos a Jesús cambiarse del pesebre, a la cruz, a una corona. Y es la corona que fue ganada a través de la cruz. Su reino viene por causa de la cruz.

 

La paz con Dios se logra a través de la cruz. Y la vida en el reino bajo este Rey es marcada por la cruz. Jesús es nuestra paz (Efesios 2:14), y a través de El tenemos paz con Dios (Romanos 5:1). No hay condenación para los que tienen fe en Cristo (Romanos 8:1). La maldición del pecado ha sido removida a través de la muerte, el entierro y la resurrección de Jesucristo. (Romanos 8:4; Gálatas 3:10-14). Este es el evangelio, que es de primera importancia (I Corintios 15:1-3). Y no solo afecta a nuestra relación con Dios verticalmente, sino también a nuestras relaciones con otros (horizontalmente). En base a la paz que tenemos con Dios a través de Cristo, también tenemos que buscar la paz con otros (Efesios 2:11-22; 4:1-6).

 

La Consumacion

 

La redención de Jesús, y la comunidad de los redimidos que ha creado para Su gloria, no es el último acontecimiento. También nos espera la consumación. Es el estado final para los que han experimentado la paz con Dios a través de Cristo. En este mundo habrá tribulación, como Jesús menciona, pero Él no solo viene a entregar paz en el medio de la tribulación, sino cuando vuelve de nuevo, nos liberara de toda tribulación.

 

Juan nos recuerda de esta verdad en su última carta. En la consumación de todas las cosas, en el cielo nuevo y la tierra nueva, “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas” (Apocalipsis 21:4-5).

 

Es necesario una pequeña explicación respecto al himno apreciado “Al Mundo Paz”. Isaac Watts compuso el himno basado en el Salmo 98 con un enfoque en el retorno glorioso y triunfante de Cristo cuando vuelve al final de los tiempos a juzgar al mundo. El Salmista llama al pueblo Dios a cantar y alzar la voz para Su segunda venida. Aunque es apropiado cantar en la Navidad cuando celebramos la primera venida de Cristo, si consideramos cuidadosamente las palabras, veremos que reflejan la segunda venida de Cristo. Entonces esta Navidad, mientras celebramos la primera venida de Cristo, miramos también hacia Su retorno y esperamos Su regreso.

 

La iglesia enfatiza esta verdad en la temporada de Adviento. Esta verdad, las venidas de Cristo, marcan el comienzo y el final de nuestra historia redentora expresada entre Génesis y Apocalipsis. Y entre los dos Advenimientos de Cristo, esta verdad moldea nuestras vidas, motivándonos a vivir de una manera santa, a servir con sacrificio, y a participar en la misión con pasión (Tito 2:14; Hebreos 9:28; 2 Pedro 3:11-14; I Juan 3:2-3). Esta es la vida y ministerio a que Dios nos ha llamado desde la Huerta de Edén (Génesis 2:15), que fue destruido por el primer Adán y restaurado por el segundo Adán, Jesucristo. Como los que han sido redimidos, esperamos con adoración y anticipación el regreso de Cristo, cuando Él hará todo nuevo (Apocalipsis 21-22).

 

Como se concluye la Biblia, así también concluiremos nuestro devocional: “¡Amen. Si, ven, Señor Jesús” (Apocalipsis 22:20; cf. I Corintios 16:22)!

 

Preguntas

 

1. ¿Cuáles son las tribulaciones y pruebas que tú estas experimentando en esta temporada? ¿Cómo caminas en la paz que has experimentado en Cristo?

2. La “paz de Cristo” tiene que reinar en nuestras vidas. ¿Cómo puedes tu vivir en esta paz de Cristo, y cuáles son las cosas que te pueden robar la paz?

3. Mientras vives en la redención y esperas la consumación, viviendo entre las dos venidas de Cristo, ¿es tu vida marcada por rectitud, servicio sacrificial, y pasión en la misión? ¿Qué cambios son necesarios para reflejar eso?

4. Solo celebras la Navidad, o ¿celebras el Cristo de la Navidad? La Navidad se trata de Cristo. Si no lo conoces, no puedes tener paz. Recíbelo a Él y a su paz, y celebra la Navidad verdadera por primera vez. Para los que lo han recibido y tienen su paz, camina en esa paz.

 

Himno: Joy to the World (Al Mundo Paz) 

 

Oracion

 

Padre nuestro, y Dios nuestro, gracias por la paz que tenemos contigo a través de nuestro Señor Jesucristo, que ya no hay condenación contra nosotros. Perdónanos cuando vivimos como que la paz que experimentamos en Cristo no fuera verdadera, cuando nuestras vidas reflejan más el mundo caído que el mundo de los redimidos. Pedimos, Señor, que en tu gracia y misericordia, nuestras vidas, palabras, reuniones y tradiciones puedan reflejar el significado real y experiencia de Navidad. Y también pedimos que eso puede marcar nuestras vidas ahora y hasta la consumación, cuando Cristo vuelve. Eso pedimos en el nombre del Alfa y Omega, el primero y el último, el principio y el fin. Amen.



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