Una REFLEXION del COVID-19 inspirada por Una Flor en Mi Jardin

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Sábado Abril 18, 2020

 

 

Tengo una hermosa planta floreciendo en mi jardín.

 

Hace unos años, dos queridas hermanas misioneras me regalaron solo una de estas plantas. A través de los años, se ha multiplicado tanto que ahora tengo docenas de la misma planta creciendo y floreciendo alrededor de mi casa.

 

Lo bonito de esta planta, su flor, es que se parece a un zapatico perfectamente formado. Y en estos días, en medio de una pandemia mundial por el Covid-19 y de una crisis económica asustadora, mi jardín está lleno de muchos de estos hermosos zapaticos.

 

Al sacar los que se habían caído el otro día, para juntarlos y tomarles una foto, me acordé de una historia del Antiguo Testamento.

 

El pueblo de Dios, el pueblo de Israel, había sido gloriosamente liberado de 400 años de esclavitud en Egipto y milagrosamente había cruzado el Mar Rojo - para encontrarse deambulando en el Desierto de Sinaí por 40 años por sus corazones duros, incrédulos y desagradecidos.

 

Pero aún así, Dios derramaba Su gracia sobre ellos en el desierto: les dio maná y codornices del cielo para comer, y agua para tomar - y (lo que yo me estaba recordando mientras recogía todos los zapaticos caídos en mi jardín), El también se aseguró que Su pueblo tenía ropa y sandalias que nunca se desgastaron en cuatro décadas de andar en el desierto. "Durante los cuarenta años que los guié a través del desierto, no se les desgastó la ropa ni el calzado." (Deuteronómio 29:5)

 

Si Dios puede alimentar y arropar toda una nación de unos dos millones y medio de hombres y mujeres y niños que vivían en un desierto por 40 años, entonces sin duda, SIN DUDA ALGUNA pensé yo, ahora durante estos días tan difíciles y tan inciertos por el trastorno de la salud y las finanzas en todo el planeta, El es más que capaz y poderoso para cuidarnos y para proveer todo lo que necesitamos, si Lo reconocemos y honramos y si confiamos en Su infinita misericordia y Su eterno amor para con nosotros.

 

Hace unos 3,300 años: "YO TE CUIDÉ en el desierto, en tierra muy árida." (Oseas 13:5)

 

Hoy: "Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque ÉL CUIDA DE UDS." (1 Pedro 5:7)



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